Los especialistas en reumatología descartan que el tiempo provoque más incidencia de estas enfermedades, aunque agrava algunos síntomas
18 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Víctor Quevedo es natural de A Pobra do Brollón y trabaja desde hace veintidós años como médico reumatólogo en el Hospital Comarcal de Monforte. En este tiempo, el tratamiento de las enfermedades reumáticas de tipo degenerativo ha cambiando mucho gracias a los denominados fármacos biológicos. El de Monforte era, junto con el de Lugo, el hospital gallego que presentaba la mayor ratio de ingresos relacionados con estas dolencias. Hoy quizás siga siéndolo, pero el número de hospitalizaciones por enfermedades reumáticas ha bajado mucho en Monforte y en todas las demás áreas sanitarias.
-Llega el frío y la lluvia. ¿La peor época para quienes padecen enfermedades reumáticas?
-Bueno, eso hay que matizarlo porque tiene algo de mito. Las enfermedades degenerativas no tienen que ver con el tiempo más que en la percepción de los síntomas. Los descensos de temperatura, los cambios de presión atmosférica provocan una mayor sensación de dolor. Pero en cuanto a las enfermedades inflamatorias, que es el otro gran grupo de dolencias reumáticas, ocurre más bien al contrario. Los pacientes con artritis reumatoide, por ejempo, sufren más los síntomas cuando suben las temperaturas.
-Porque el clima frío y lluvioso no hace que haya más enfermos reumáticos, ¿o sí?
-Nosotros pensamos que eso no tiene que ver ni en la aparición de la enfermedad ni en su gravedad. Sí influye en la percepción que tiene el paciente de sus síntomas. El frío y la lluvia agravan la percepción cuando se trata de dolencias degenerativas, como la artrosis, que es con mucho la dolencia reumática con más incidencia. En reumatología hay que distinguir las enfermedades inflamatorias de las degenerativas, que son las más frecuentes.
-¿En sus veinte años en el hospital ha cambiando el perfil de los pacientes?
-Básicamente, no, aunque es cierto que cada vez vemos gente más mayor. Antes era infrecuente ponerle una prótesis de rodilla a alguien de 85 años y hoy es bastante común. Hoy la gente vive más y vive mejor. También ha cambiado el acceso a la información, porque cuando les dices a los pacientes que tienen tal o cual enfermedad lo primero que hacen es ir a mirarlo en Internet. A la segunda consulta vienen ya con mucha información.
-Monforte tiene unas tasas muy altas de ingresos en el hospital por enfermedades reumáticas.
-Eso ha cambiado bastante. Aquí y en todos los hospitales los ingresos han bajado gracias a los fármacos biológicos, una nueva generación de medicamentos cuyo uso se generalizó a partir del año 2000. Se aplican en pacientes con artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias y han supuesto una revolución en el tratamiento y el pronóstico de esta enfermedad. Reducen los episodios de agravamientos y la necesidad de prótesis, y mejoran la calidad de vida general de los pacientes. Se trata de fármacos bloqueadores de sustancias inflamatorias que son sintetizados de organismos vivos. No obstante, también pueden favorecer cierto tipo de infecciones, así que necesitan un control riguroso durante el tratamiento. Hace veinte años, lo normal era tener siempre al menos dos pacientes reumatológicos ingresados y ahora no suele pasar de uno. En este momento, por ejemplo, no tengo ninguno.
-¿Esos nuevos fármacos no se usan en enfermedades degenerativas?
-No. La artrosis se sigue tratando atacando únicamente los síntomas, igual que hay veinte años. En este momento se están investigando fármacos nuevos para la artrosis, pero no con las expectativas que se abrieron en los pacientes con patologías inflamatorias, sino solo para los síntomas, sin pensar en recuperar cartílago dañado, algo que a día de hoy sigue siendo imposible.
Víctor Quevedo es el único reumatólogo del hospital de Monforte