El parque canino que no pudo ser

La creación de una zona verde para perros desapareció del proyecto del taller de empleo tras el recorte del gasto


monforte / la voz

Cada vez más gente se anima a tener perros en casa. En Monforte todavía no se refleja con claridad en el censo correspondiente, al que solo suelen acudir los propietarios de canes de razas catalogadas como peligrosas. Pero basta con acercarse a cualquier zona verde, o dar una vuelta por el paseo fluvial, para comprobar que estos animales de compañía se han hecho un hueco en multitud de hogares. Es una nueva realidad, según admite el Ayuntamiento, que parece exigir a su vez nuevos servicios públicos. Por ejemplo, la apertura de un parque canino. La idea estuvo a punto de concretarse de la mano del proyecto del taller de empleo, pero el recorte presupuestario que sufrió la propuesta municipal ha obligado a dejarlo para una mejor ocasión.

«No proxecto inicial ía deseñado un pequeno parque para os cans, pero ao ter que axustar o presuposto houbo que elixir. E o circuíto de seguridade viaria para os nenos parécenos prioritario», dice el alcalde. El parque de educación vial será instalado en la zona del paseo fluvial más próxima a la calle Covas, que ahora está siendo acondicionada por el taller de empleo. En el otro espacio disponible, entre las pasarelas de Carude y A Pinguela, habrá una zona ajardinada sin más cuando a comienzos del próximo año concluyan las reformas que se están llevando a cabo.

«Lo habitual antes era que tuviesen perros los propietarios de casas con finca, pero ahora mucha gente busca la manera de tenerlos en pisos», señalan en una clínica veterinaria. Los servicios destinados al cuidado de los perros ya no se limitan a las atenciones sanitarias. Recientemente abrió sus puertas la primera peluquería de mascotas, señal del auge de estos animales de compañía. En ese contexto se inscribía el proyecto municipal de un parque canino, con el que Monforte iba a seguir la estela de varios municipios de la provincia de Pontevedra.

Al menos sobre el papel, el parque para perros que estaba proyectado en el paseo fluvial no entrañaba mayor complejidad. «Iba a ser algo bastante simple. Más que nada para que los propietarios de los animales tuviesen un espacio propio. Un lugar para reunirse o jugar con ellos sin causar molestias a los demás», señalan fuentes municipales. No existe, en todo caso, una hoja de ruta para retomar la idea.

Difícil convivencia

La convivencia con los propietarios de mascotas no parece fácil en las zonas de esparcimiento. Las quejas están amparadas en muchas ocasiones por la normativa municipal, que establece textualmente que «nos espazos verdes da cidade os cans so poderán transitar polas sendas habilitadas para paseo das persoas, quedando expresamente prohibido o seu tránsito polas zonas verdes e que causen molestias ás persoas». «Os parques non se fixeron para os cans. Ninguén recolle os excrementos das mascotas e hai días que non deixan sitio para que xoguen os nenos», dice un usuario habitual del Parque dos Condes.

Los propietarios de los canes, por su parte, consideran que en ocasiones las críticas se exageran por la «intolerancia» de algunas personas. «No se puede generalizar. Ni todos los perros molestan ni todo el mundo deja de recoger los excrementos que dejan», señala una vecina de la calle Ourense que sale a diario de paseo con su mascota. El grupo de gente con el que se reúne, que tiene en común el cariño por estos animales, está decidido a reunirse con el alcalde para que el proyecto del parque canino no acabe olvidado en un cajón.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El parque canino que no pudo ser