Lo que arrasó el fuego en O Courel

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

El reciente incendio alteró radicalmente el paisaje tradicional del valle del Lóuzara

30 jul 2015 . Actualizado a las 16:19 h.

Tras el incendio que se produjo entre los pasados sábado y lunes, el paisaje del valle del Lóuzara -una de las zonas de mayor interés ambiental de la sierra de O Courel- ha sufrido una alteración radical. Las huellas del fuego dominan las laderas de la margen derecha del río y son especialmente visibles cuando se circula por la carretera que discurre por la orilla opuesta y une la localidad de Seceda con el vecino municipio de O Incio.

Comparar el paisaje actual del valle con imágenes tomadas antes del incendio ayuda a comprender el impacto del siniestro en el medio natural de la zona. La huella del fuego domina sobre todo las áreas medias y altas de las escarpadas laderas. Según los datos de la Consellería de Medio Rural, la mayor parte de la superficie quemada -en total, 187,33 hectáreas- corresponde a monte bajo. En gran parte se trata de brezales formados por diversas especies del género Erica, de gran riqueza melífera. La presencia de esta vegetación hace que el valle sea una zona de mucho interés para la apicultura. En el terreno calcinado -como sucede en la zona conocida como Picos de Miranda- destaca ahora la presencia de los muros de numerosas alvarizas, aunque en su mayoría estos antiguos colmenares llevaban mucho tiempo en desuso.

Zonas boscosas

En el valle, que se caracteriza por una gran diversidad vegetal, existen también también importantes superficies boscosas que se han visto mucho menos dañadas que los brezales. De acuerdo con las estimaciones de Medio Rural, los terrenos arbolados que ardieron suman unas ocho hectáreas. Sin embargo, los datos difundidos hasta ahora no especifican en qué medida afectó el incendio a las masas de bosque autóctono, entre las que se cuentan soutos, reboleiras -formaciones de rebolo o Quercus pyrenaica, un tipo de roble- y bosques de ribera.

Aunque el fuego se propagó sobre todo por las zonas más altas, en diversos puntos llegó prácticamente al borde del río, en cuyas orillas crece una densa vegetación. En determinados lugares también se acercó mucho a los bosques de castaños. Este fue el caso del souto perteneciente a la aldea de Eiriz, que resistió el avance de las llamas. En cualquier caso, parece evidente que paisaje del valle va a ser durante bastante tiempo muy diferente de lo que era hasta ahora.