La aldea está abandonada, pero la romería que no falte


1El año 2015 apenas ha dado sus primeros pasos, pero en la localidad de A Cubela, de la parroquia de Torbeo en Ribas de Sil, decidieron que la mejor manera de estrenarlo era celebrando una gran romería en honor a San Antón Abade. La celebración está confirmado que es la primera del sur lucense y posiblemente de la provincia. La fiesta no es solo curiosa por celebrarse tan temprano en el calendario, también lo es por tener lugar en una localización en la que hace varios años que no reside nadie de manera continuada. La aldea está restaurada, pero sus vecinos utilizan las casas como segunda residencia, algo que no impide que todos los años se mantenga esta celebración tan tempranera. Los actos, que fueron respetados por la nieve, comenzaron con una misa solemne y la tradicional procesión. A la conclusión de los actos religiosos actuó un grupo de gaiteiros como paso previo a una opípara comida bajo una carpa que reunía todas las comodidades. Los festejos continuaron por la tarde con un baile amenizado por un dúo clásico de este tipo de celebraciones, Bandoneón.

Fados en Proendos

2Hoy vamos de fiestas madrugadoras y originales. En este caso les contamos las que se celebraron en Proendos, que comenzaron con misa y sesión vermú con la actuación de la Banda de Música Municipal de Sober. Uno de los actos más relevantes de las celebraciones, y también el que les aportó distinción y originalidad respecto a otros fue el concierto de fados que se celebró en la iglesia a cargo del grupo Clave de Fado. La tirada del folión desde el Alto de San Cristovo es otro de los detalles distintivos de este festejo y supuso el paso previo a la verbena en la que actuaron Los Players y que estuvo muy animada.

Visita académica

3Alumnos de 1º y 2º de Bachillerato de Ciencias y Biología de Monforte realizaron una interesante visita a Santiago para conocer el Instituto de Medicina Legal de la Facultad de Medicina y la Fundación Galega de Medicina Xenómica. En su estancia en Compostela contaron con un cicerone de honor, el prestigioso científico y catedrático Ángel Carracedo, quien dirigió una autopsia simulada a un cadáver. Los asombrados jóvenes pudieron comprobar en vivo los órganos que pueden causar el fallecimiento de una persona al mismo tiempo que también aprendieron con detalle como funciona un laboratorio de gestión sobre el genoma.

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