La primera propuesta de plan general de ordenación de Monforte, informada negativamente por la Xunta por sus excesivas pretensiones de edificabilidad, contemplaba para la carretera de A Vide una fórmula mixta. Se trataba de calificar el suelo como residencial e industrial, a un tiempo, para regularizar la actividad de las empresas ya consolidadas. No fue, sin embargo, una fórmula del agrado de los técnicos de Urbanismo, que la descartaron a las primeras de cambio.
En vista de que los problemas no se solucionaban, en el año 2006 los empresarios se constituyeron en asociación. Por aquel entonces eran 28, una cifra que se vería mermada significativamente por la crisis. «Todos vivimos tempos mellores, pero aínda así aquí mantéñense bastantes postos de traballo. E Monforte non está como para perder ningún», dice uno de los industriales que siguen en la brecha.
La misma suerte
El último intento de regularizar las actividades consolidadas en esa zona de la periferia se produjo con la tramitación de la segunda propuesta de plan general. Fue uno de los aspectos destacados por el alcalde para defender el proyecto, que corrió la misma suerte que el anterior pese al beneplácito de la Xunta. El descontento del sector de la construcción prendió en los grupos de la oposición y en varios colectivos vecinales, y en marzo del 2013 el pleno aprobó su retirada.