A la espera de una compensación por los ataques de osos en O Courel

Francisco Albo
francisco albo QUIROGA / LA VOZ

LEMOS

Los apicultores de Seceda piden que se agilicen los trámites de indemnización

14 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Los apicultores de Seceda do Courel que sufrieron repetidos ataques de osos a sus colmenas entre los pasados meses de julio y agosto -uno de los cuales fue grabado en vídeo- esperan recibir compensaciones de la Xunta por los daños, pero todavía no saben cuándo llegará esta ayuda. Según explican, cuando presentaron las correspondientes denuncias, los funcionarios de Medio Rural les aseguraron que tendrán sus indemnizaciones, pero no pudieron indicarles una fecha ni siquiera aproximada. «Solo tuvimos contacto con ellos cuando denunciamos los hechos, pero desde entonces no se nos comunicó nada más», señala José Ángel Ibáñez, uno de los afectados por los ataques.

El biólogo Pedro Alonso, que colaboró con los apicultores en la grabación del vídeo, cree que las compensaciones pueden demorarse bastante. «Por lo que yo sé, tras los ataques a colmenas que hubo en los últimos años en lugares como Samos, las indemnizaciones se recibieron ocho o nueve meses después de que se formulasen las denuncias», señala. A su parecer, sería conveniente que la Xunta agilizase estos trámites para evitar que entre los vecinos de la montaña lucense cunda una actitud de descontento y rechazo hacia los planes de recuperación del oso pardo. «La población de osos ha crecido en las zonas limítrofes con Galicia, en algunos lugares hasta un 10%, y eso supone que estos ataques se producirán de nuevo, porque habrá más osos jóvenes que salgan a hacer exploraciones fuera de las áreas de cría», agrega. Por esta razón, Alonso piensa que se deberían poner los medios para compensar cuanto antes a los apicultores y ganaderos que puedan verse perjudicados en un futuro próximo.

Diferentes actitudes

En parecidos términos se expresa Ibáñez, que como los demás apicultores de Seceda, se muestra favorable a la recuperación del oso. «Si no se quiere poner a la gente en contra del animal, hay que esforzarse para que todos los afectados por los ataques reciban indemnizaciones y para que no haya que esperar mucho tiempo por ellas», dice. Alonso, por su parte, apunta que si bien hay actitudes comprensivas, también hay quien se muestra reticente ante la creciente presencia de los osos. «Si la Administración no responde bien, puede haber reacciones negativas e incluso a alguien se le podría ocurrir colocar trampas o hacer otras cosas de este tipo», advierte.