Los adictos al tabaco prefieren Monforte para tratarse

Carlos Cortés
CARLOS CORTÉS MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

La unidad de drogodependencias atiende cada vez más casos, por la crisis económica y la legislación restrictiva para los fumadores

05 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Las estadísticas oficiales de los últimos años dicen que los adictos a drogas ilegales ya no son mayoría en la nómina de pacientes de la Unidade Asistencial de Drogodependencias (UAD) de Monforte. Las personas que piden ayuda para dejar el alcohol, el juego o el tabaco van ganando terreno. Y entre estos, se está incrementando especialmente el trabajo con quienes quieren dejar de fumar. Un poco por salud, claro, pero también por dinero.

«Las consultas relacionadas con el tabaco crecen desde hace tiempo, pero sobre todo desde la aprobación de la ley antitabaco y más aún desde que empezó la crisis», explica Luisa Astray, educadora social en este centro. La razón es fácil de entender. Tras años de escalada constante en el precio del tabaco, un fumador que consuma una cajetilla al día tiene que dedicarle a esta afición entre 120 y 150 euros al mes.

Un entorno más «amable»

La unidad de drogodependencias de Monforte es, proporcionalmente, una de las que atiende más casos de tabaquismo de Galicia atiende más casos de tabaquismo. De hecho, fuentes del centro apuntan que en torno a un tercio de los pacientes a tratamiento para dejar el tabaco en las unidades asistenciales existentes en Galicia están siendo atendidos en Monforte.

La razón que explica este desequilibrio estadístico no es que aquí la adicción al tabaco sea un problema mayor que en otras comarcas. Se trata más bien de que las instalaciones de Monforte (que cubren todo el sur de Lugo y Valdeorras) son más amables que la mayoría para quien quiera ayuda para deshabituarse del tabaco, porque el número de pacientes adictos a estupefacientes ilegales (137 en el 2011) es más reducido y controlable. Además, hay unidades que ni siquiera tienen en marcha terapias sobre tabaquismo.

Puesto en la calle

Personal de este centro atendió el viernes pasado en la calle Cardenal un puesto informativo con motivo de la conmemoración mundial del día sin tabaco. Pretendían informar de las consecuencias que tiene el consumo de tabaco para la salud y de las alternativas que ofrecen para quienes quieren dejarlo y necesitan ayuda para conseguirlo.

«Lo primero que hacemos -explica la educadora social Luisa Astray- es entrevistarlos para evaluar qué tratamiento va mejor en cada caso, con o sin medicación». Las técnicas de relajación, los métodos de control de la cantidad de tabaco que realmente consume cada uno y las terapias de grupo son las prácticas más habituales. El personal de la unidad se ofrece además a formar grupos con empleados de una misma empresa y celebrar las reuniones en el propio centro de trabajo.