El artista presenta de nuevo en Monforte una serie sobre la violencia sexista
01 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El artista monfortino Roberto González Fernández presentó ayer en la galería Sargadelos la exposición Vírgenes descuidadas, que reúne una serie de obras centradas en la violencia contra las mujeres. En la muestra se exponen doce pinturas al óleo -aunque la serie completa consta actualmente de dieciséis obras- y cuatro fotografías digitales manipuladas con pigmentos.
En la segunda vez que Roberto González expone en su ciudad natal esta serie en la que empezó a trabajar en marzo del 2011, ya que el pasado otoño la presentó también en el museo del Pazo de Tor. El conjunto, sin embargo, no es el mismo que entonces, ya que el artista lo ha ido incrementando en los últimos meses con varias obras nuevas.
Variaciones sobre un tema
Vírgenes descuidadas consiste en una serie de variaciones sobre un tema único, en las que se utiliza como punto de partida la imagen de una cabeza femenina. Esta figura, según explica el autor, es en realidad una pequeña talla en madera del siglo XVII que forma parte de su colección artística particular. En las pinturas y fotografías aparece sostenida por una mano en diferentes posiciones, combinada con otras figuras y objetos. Las obras se presentan bajo títulos muy breves -como Serpiente, Máscara, Caballo, Olivo o Barco- que no aluden de manera explícita a la violencia machista, una cuestión que en esta serie es tratada de una forma más indirecta y simbólica.
Aunque la obra de Roberto González no trasluce normalmente mensajes políticos o sociales, se inspira a veces en problemas actuales, como pueden ser el maltrato doméstico o la degradación ambiental.
Las pinturas que conforman la serie Vírgenes descuidadas son de un formato bastante más reducido que la mayoría de las obras más conocidas de Roberto González, que en ocasiones son de un tamaño considerable. Según afirma el artista, no hay que ver en este cambio de formato ninguna intencionalidad estética o simbólica. «Lo que pasa es que cuando vengo en avión desde Edimburgo [donde reside gran parte del año] me traigo conmigo mis pinturas y con las restricciones que hay ahora con los equipajes no puedo llevar cuadros grandes. Por eso ahora trabajo sobre todo con cosas más pequeñas que puedan caber sin problemas en la maleta», explica.