Anselmo, 50 años olvidado en Castro

XOSE CARREIRA LUGO / LA VOZ

LEMOS

Este vecino de A Fonsagrada ingresó por agredir a un guardia y jamás volvió a salir

29 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Con el manicomio en fase de mudanza afloran historias dramáticas que tienen como protagonistas a personas que formaron parte de la nómina de internos. Una de ellas es la Anselmo López Álvarez, un vecino de Xestoso (A Fonsagrada), que pasó en el psiquiátrico de Castro casi cincuenta años. Finalmente, cuando la dormida justicia encendió la luz verde para que saliera, no tuvo a donde ir.

Anselmo fue víctima del olvido, de la burocracia, del mal funcionamiento de algunas instituciones, en definitiva de muchas cosas. Tanto es así que hasta que llevaba más de cuarenta años ingresado en el psiquiátrico nadie se acordó de su caso. Al trascender a nivel nacional su historia, muchos se echaron las manos a la cabeza. Su soledad y abandono sirvieron para que unos cuantos políticos oportunistas se lucieran en el Parlamento.

Anselmo nació en Xestoso (A Fonsagrada). Allí tiene familiares. En el año 1959, cuando tenía 37 años, agredió durante una romería que se celebraba en la capitalidad municipal a un cabo primero de la Guardia Civil. El autor de la agresión estaba bebido y no supo controlarse. Su ataque lo llevó de cabeza al calabozo del cuartel fonsagradino, y por poco no acaba en la cárcel.

Un tribunal lo declaró inocente de los dos delitos que se le imputaron, agresión y desobediencia. Para Anselmo esta sentencia fue peor que si lo condenaran a cadena perpetua. Los miembros del tribunal estimaron que estaba loco y ordenaron su inmediato ingreso en el manicomio de Castro. Además, dejaban muy claro que no se le daría el alta sin autorización judicial.

En Castro pasó toda su vida sin que la justicia se acordara de revisar su caso o se preocupase de su evolución. Parece que este fonsagradino tampoco llegó a tener mucho respaldo de los suyos, según el testimonio de personas.

La directora del centro, Ana López Crecente, al acceder a este puesto, hizo una revisión de expedientes de internos y encontró el de Anselmo. Le sorprendió su situación y comenzó diversas gestiones. Un equipo médico determinó que no sufría esquizofrenia, como así habían diagnosticado al ingresar, sino psicosis delirante. En el centro pidieron su alta inmediata a la Octava Región Militar de A Coruña, pero no hubo respuesta.

Crónica historias de manicomio