Outeiro vive un «baby boom»

laura lópez LUGO / LA VOZ

LEMOS

Aumenta la natalidad en el municipio y el colegio se queda pequeño

28 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

El municipio lucense de Outeiro de Rei rompe con todos los tópicos y estadísticas. Mientras el entorno rural se está quedando sin población o, en cualquier caso, cada vez más envejecido, Outeiro va a contracorriente y el número de nacimientos sigue creciendo año a año. Y las familias se quedan. O incluso regresan las que algún día se marcharon o vienen otras nuevas. El caso es que cada vez hay más niños, y eso se nota, sobre todo, en el colegio público Laverde Ruíz, donde necesitan hacer reformas ante este aumento.

En la última década, el número de nacimientos y de matriculados en Outeiro ha aumentado. En estos momentos hay 174 de infantil y primaria, repartidos en clases de entre 13 y 24 alumnos (el límite por aula está en 25). Lo que ocurre, explica el alcalde, el popular José Pardo Lombao, es que en el 2009 nacieron una cuarentena de niños, a los que el próximo curso les tocará entrar en primero de infantil. ¿El problema? Se necesitarían dos aulas, y no las hay.

Construir una nueva aula

El colegio de Outeiro está dividido en dos edificios independientes para infantil y primaria. En el primer caso es donde hay mayor problema, según explica la jefa de estudios del centro, Ana Doval: «Non hai aulas libres, a solución que se plantexara era facer outra aula aproveitando o patio cuberto. No edificio de primaria poderiamos ir tirando se hai que desdobrar porque temos aulas de música, informática, audiovisual... que chegado o caso se poderían adaptar», añade.

En cualquier caso, en marzo se abre el plazo de matrícula, y es entonces cuando se conocerá el número de alumnos del próximo curso. «Pode que algún dos que naceron en Outeiro vaian a Lugo, pero tamén hai familias que veñen instalarse aquí, así que igual aumenta», continúa.

Desde la delegación territorial de la Xunta en Lugo informan de que en los próximos meses decidirán si es necesario o no hacer reformas. Pero matizan que si es preciso, se podrán adaptar aulas o hacer obras sin problema de financiación. Los trabajos se llevarían a cabo en verano para no interferir en el curso académico.

De todos modos, ya fue necesario ampliar el comedor, al que van casi todos los niños. El Concello corrió con los gastos: casi 6.500 euros.