Tirar el dinero

LEMOS

Diogo Farinhoto, un guapo y vivaracho niño portugués que nació sin una mano, ha iniciado el camino para que la tecnología médica aporte una alternativa a esa carencia gracias a la solidaridad de miles de personas, que han decidido coleccionar para él los tapones de botellas de plástico en vez de tirarlos a la basura. Es una muestra del valor alternativo del creciente volumen de desperdicios que generamos. Un reciente estudio señala que en España tiramos cada año tres millones de toneladas de alimentos. Es decir, cada español arroja al contenedor 250 euros al año.

La basura va camino de convertirse en un enorme problema, pese a la crisis. La solución ha de ir por el doble camino de separar y reciclar los desechos hasta donde sea posible -una de las peores patatas calientes para cualquier Gobierno- y reducir en origen, limitando el uso de materiales no reutilizables. Restringir el uso de bolsas de plástico en los supermercados es un primer paso, asumido con normalidad por los consumidores. Pero queda muchísimo por hacer. Los regalos de las fiestas navideñas dejaron en la mayoría de las casas una muestra del volumen de desperdicios que generan los complicados envoltorios de distintos objetos, desde pequeños electrodomésticos a aparatos informáticos o juguetes.

O reducimos el volumen de basura o pronto amenazará con ahogarnos. Reducir envoltorios, empezar a aplicar descuentos por su devolución para reutilizarlos o adaptar al mundo de hoy fórmulas de ayer como la devolución de envases para su rellenado pueden ser alternativas a estudiar. Para tirar menos dinero a la basura.