Cuatro sarrianos, en pleno corazón de la Vuelta a España

La Voz

LEMOS

Chisco, Fran, Felipe y Tati trabajaron en tareas de asistencia y apoyo

17 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La Vuelta a España pasó esta edición por Sarria y para cuatro de las personas que forman parte del operativo fue una etapa muy especial. Chisco, Fran, Pedro Felipe y Tati son sarrianos de pro y conductores de las motos que se encargan desde llevar las pizarras de los tiempos para avisar a los corredores, hasta transportar a comisarios, fotógrafos de prensa y miembros de Radiovuelta, asistencias mecánicas neutras, hacer de aguadores, entregar las clasificaciones de las etapas y muchas tareas más. Su labor supone por ello una gran responsabilidad.

El pionero fue Chisco, que está en el gran pelotón desde hace cuatro años, Pedro Felipe lleva tres y Fran y Tati dos. Pertenecen a la empresa Famma Moto, fundada por el añorado piloto focense Agustín Fernández y que hoy gestiona su viuda. En la carrera van de azul y rotulados tanto ellos como sus motos con el anagrama de uno de los patrocinadores, el RACE. El grupo, con gente de toda España, lo componen veintitrés personas.

Su labor es en muchas ocasiones complicada, pero sobre todo cuando llevan en su motocicleta a comisarios, reguladores o fotógrafos. «Su trabajo es estar metidos en el el meollo de lo que está pasando y por lo tanto nos exigen en ocasiones que nos metamos en lugares complicados para acceder en moto y siempre lo intentamos. Entendemos y respetamos sus peticiones, aunque a veces nos cuesta cumplirlas», aseguran.

Respeto mutuo

El trabajo que hacen los conductores de las motos en las etapas es respetado por el resto de integrantes de la caravana. «Nos respetan mucho en general y no hay problemas. Lo único que sucede en algunas ocasiones es que por la propia tensión de la carrera los coches de equipo intentan pasar a veces demasiado rápido por lugares en los que resulta complicado y pasamos algún apuro, pero la realidad es que hay un gran respeto», manifiestan.

Las etapas de montaña son especialmente difíciles por el ritmo lento que tienen que mantener y el escaso espacio que existe en muchas ocasiones para pasar entre la gente. «Es complicado tanto evitar a los espectadores como conducir y controlar la moto en ocasiones a muy poca velocidad, pero es poco habitual que se produzcan incidencias debido a la profesionalidad de todos los que trabajan en la Vuelta», aseguran.