Tradiciones al pie del camino

carlos rueda / roi amor MONFORTE

LEMOS

La ruta del oro de Quiroga termina en Margaride entre madroños y alcornoques

14 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La ruta circular que recientemente acondicionaron los vecinos de la parroquia quirogesa de Margaride tiene dos tramos. Esta sección trató el primer tramo de la ruta ayer y hoy analiza el segundo, que empieza en el Alto de Aldriz, justamente en el punto donde finalizó el tramo anterior, cuando el camino desemboca en la carretera que lleva al Alto de Aldriz y Vilar de Lor. Desde aquí hay que caminar unos metros por esta carretera en dirección a Vilar y girar a continuación a la izquierda por una pista de tierra. Allí un cortafuegos desvía el camino, pero esta vez a la derecha, que llega hasta coronar el alto de A Curiscada, en el kilómetro 1,5 de la ruta. A continuación hay que bajar hasta alcanzar dos nuevos desvíos a la izquierda. El segundo será en el kilómetro 2,5 donde se coge el Camino de Invierno o Camino Real.

El cambio de vegetación es radical en esta zona. Un extenso souto de castaños en tierras que fueron de cultivo y que más tarde pasaron a convertirse en prados recibe a los caminantes. Esta zona es conocida como Agro de Riomaior. Después de cruzar el arroyo de Riomaior espera A Laga das Quintelas, una presa que abastecía de agua a prados y huertas situados por debajo del camino.

A la salida del souto, después de cinco kilómetros desde el inicio del segundo tramo de la ruta, la vegetación es de origen mediterráneo, con predominio de alcornoques, madroños y pinos.

Tradiciones antiguas

La capilla de los Remedios se encuentra en el kilómetro 5,7. Antiguamente había una tradición ligada a los peregrinos que hacían el camino. Consistía en arrojar unas monedas a la virgen en el interior de la capilla, a modo de limosna, como agradecimiento y de paso para pedirle un deseo.

En aquellos tiempos había una persona que vigilaba la capilla y al mismo tiempo hacía de tesorero, guardando las monedas que le ofrecían a la santa. Vivía en una pequeña vivienda construida al lado de la capilla y de la que no quedan restos. También abundaban los amigos de lo ajeno y gente con una excelente picaresca para hacerse con algunas de las monedas de la capilla. Metían bajo la puerta un palo largo y untado con pezy conseguían apropiarse de las monedas.

La ruta deja el Camino de Invierno un centenar de metros más adelante para desviarse por una pista de tierra que sale a la carretera que lleva a O Carballo en el kilómetro 6,6. Un kilómetro más adelante el sendero pasa por el llamado Camiño da Misa, utilizado en tiempos por los vecinos de Margaride, Santa Andrea, Freixeiro y San Pedro para ir a misa a la iglesia parroquial de Quintá de Lor.

También era utilizado para llevar a enterrar a los difuntos, desde estas localidades al cementerio al lado de la iglesia. En aquellos tiempos había que transportar el féretro a hombros entre cuatro personas. A medio camino estaba el lugar de A Cruz, donde se hacía pequeño descanso y el cura daba unos responsos. Una cruz de madera señalizaba este lugar, como símbolo de tan peculiar tradición.

En el kilómetro ocho está el lugar de A Perdigueira, en un tramo de camino que, antes de entroncar con la carretera que lleva a Margaride, avanza encajonado entre una peña horadada a mano para darle salida. Pasados cien metros por esta carretera, el camino se desvía a la derecha por el sendero que lleva a Margaride, uno de los viales más antiguos de la zona, como prueban las profundas rodadas de los carros en el suelo pizarroso.

Luego viene A Costa, donde se ven los restos de un antiguo canal de doscientos metros labrado en la roca para conducir el agua del río de Riomaior a los prados y huertas de la zona.

La ruta sigue bajando hasta el arroyo de Riomaior, cruzado por un puente de madera de reciente construcción, que lleva a Margaride. Antes de entrar en el pueblo, se encuentra A Ponticela, donde se pueden apreciar varios hoyos en el terreno de donde los vecinos extraían arcilla blanca para barrar las cubas y además fabricaban barro para construir las lareiras. Pasados unos metros, aparece Margaride, ubicada a la altura de la antigua campilla de San Vicente, rehabilitada recientemente.

La longitud de este segundo tramo de la ruta del oro y el camino real de Quiroga es de unos diez kilómetros, y su dificultad media.