Tenía que llegar ese día. Ella leyendo las letras grandes del periódico. El Rubalcaba que sale por la tele diciendo que va a tomar un café porque se duerme y chicos jóvenes de traje y corbata diciendo que la reforma de la constitución es buena para todos. En la radio, las noticias previas a las notas necrológicas, hablan de un posible plante de diputados. Y allá voy yo. Primero, ¿qué es eso del déficit?. Cuando se gasta más de lo que se ingresa. Hay tres servicios como son la escuela, el hospital y la asistencia a los ancianos que para darlos se gasta más de lo que todos pagamos. No son negocios. Digamos, que nacen con un déficit debajo del brazo. La operación de prótesis de rodilla, ojalá que tarde mucho en necesitarla, le sale gratis porque la Xunta paga los sueldos del médico y enfermeras y mantiene en buenas condiciones el hospital público de Monforte. Nuestra estancia en una residencia, no se preocupe, conmigo no la necesitará, dejará algo de pensión en la cartilla del banco porque la Xunta corre con el coste real de nuestra estancia. Hasta aquí lo entiende, ¿verdad?.
Bueno, pues ahora, con esta reforma, a este gasto, le ponen un tope. Si no se puede gastar más en esos servicios y no hay ingresos porque hay gente en paro y el que cobra más a final de mes, tampoco paga más a Hacienda, la educación, la sanidad y los servicios sociales van de capa caída. Y después vienen políticos, como la guapetona de la Cospedal, que esperaron esta reforma como agua de mayo porque por su forma de pensar o ideología ya lo creían o hacían antes, y dicen: ¡nos pasamos del tope, hay que reducir gastos! Es que al final, ya sabe usted, que nadie da duros a cuatro pesetas.