El otro día leía un anuncio de unas charlas tituladas «Control del gasto sanitario no farmacéutico» en Madrid y me pregunté, ¿qué tipo de personas acuden a un hotel de cinco estrellas y pagan por un día 1.150 euros? Son eso que parece que se llama ahora «directivos de la salud», es decir, directores gerentes de los nuevos hospitales de Madrid, ejecutivos de multinacionales que fabrican aparatos para los hospitales, gerentes de farmacéuticas, el director general de hospitales de la Comunidad de Madrid y consejeras y consejeros de sanidad de tres comunidades autónomas. Está nuestra conselleira de sanidade con la conferencia «sostenibilidad de las cuentas públicas y necesidad inminente de recursos», pero es a las seis de la tarde. Antes deben elegir restaurante. Entre el sushi japonés (prueben a pronunciar la palabra delante de un espejo, da escalofríos) o un buen plato de bacalao confitado con morro de ternera y habas, del colaborador del fallecido cocinero Santamaría, y el postre de sorpresas de fruta de la pasión, a 125 euros el cubierto. Estoy seguro que eligieron la segunda opción. Se exige contundencia para unos paladares solidarios con la situación del país que van a escuchar de boca de nuestra conselleira sus «propuestas para mejorar la calidad» y «consolidar el estado de bienestar» con su coloquio y preguntas finales. Sus últimos ejemplos de cómo se consolida el bienestar de los vecinos de O Saviñao, A Pobra do Brollón y O Incio con la supresión de médicos de cabecera la avalan. Queridos Patxi y Guillerme Vázquez: fuera discusiones inútiles, no hacerse malasangre, dejad el parlamento gallego y acudid a estas charlas. Te debes chupar los dedos con la comida.