El popular Jaime Castiñeira se quedó el 22-M a menos de 500 votos de conseguir la alcaldía. Rozó la posibilidad de arrebatar el bastón de mando al socialista Orozco, pero no lo logró. Ayer, tras la investidura del alcalde, al que no aplaudió, Castiñeira lamentó que Lugo vaya a tener «un gobierno de perdedores pudiendo tener uno de ganadores como eligió».
Como grupo con más concejales, el del PP ocupa desde ayer en el salón de plenos la bancada situada a la derecha de la presidencia de la corporación. El PSOE pasa al lateral que suelen ocupar los grupos de la oposición, donde siguen los dos ediles del Bloque; pero, juntos, sumaron los 13 votos necesarios para la investidura de Orozco. La próxima semana empezarán a negociar para intentar conformar un gobierno bipartito. Desde el banco del grupo más numeroso van a tener una oposición «constructiva y dura», señaló Castiñeira. Él no se fía de las invitaciones del PSOE a la participación. Siempre que lo hizo -dijo- fue porque necesitaba apoyo.