Pactos y subvenciones, protagonistas tras el 22-M

Enrique Gómez Souto
enrique g. souto LUGO / LA VOZ

LEMOS

Las apariencias, ya se sabe, engañan. En Lugo también, faltaría más. A lo mejor incluso engañan más en Lugo y así hay las sorpresas que hay, los sobresaltos casi diarios y los sofocones que trae cada jornada. Aún no sobrepuestos los lucenses de los cotidianos desasosiegos provocados por la presunta anulación irregular de multas en Tráfico y en la Policía Local, a medio digerir todavía las andanzas y malos pasos de los investigados del caso Carioca, llegó la operación Campeón, con el empresario Jorge Dorribo como protagonista estelar. Y, mientras, los policías locales ocupados en un incesante ir y venir a los juzgados a recoger resoluciones, que en gran parte parte les van siendo favorables, que es tanto como decir contrarias a los criterios del socialista López Orozco y de su concejal Rábade. Las apariencias, ahora lo saben el alcalde y su delegado de Protección da Comunidade, engañan.

Fue lo que les pasó a los que en el PP de la capital lucense esperaban conseguir la mayoría absoluta y en el PSOE mantener los doce concejales que tenía. Se dejaron engañar por las apariencias. Y ahora andan populares y socialistas necesitados de apoyo para formar gobierno. El Bloque, único socio posible, pasa del PP y se hace rogar por el PSOE: apoyo a la investidura de Orozco como alcalde, sí, pero entrar en el gobierno local... Al Bloque, señaladamente a la UPG, le pasa factura su tendencia a engañarse a sí misma y, como consecuencia, la casa frentista está hecha un lío y metida en una travesía del desierto en la que los oasis sólo son espejismos; pura apariencia. No será que no avisaran a tiempo y repetidamente Xosé Anxo Lage, Xosé Chorén y otros. Pero cada uno ve lo que ve y todo el mundo es libre de enfuciñar cuándo y dónde le parece bien. El Bloque tiene ya experiencia en esto de enfuciñar electoralmente; incluso parece que a algunos les tiene cierta gracia dejarse llevar por las apariencias hasta el batacazo. Así, claro, Antón Bao está condenado a seguir encontrándose «severamente decepcionado». En el Bloque, en los análisis en clave interna, suelen ver los sucesos electorales como el cronista deportivo vio la labor del juez del partido: «Arbitró muy bien el señor Pintado (...), que estuvo regular tirando a mal».

En medio de los análisis de los resultados electorales, pactos que se cocinan y el sinvivir de asesores políticos que ven peligrar sus puestos de trabajo, va y estalla el caso Campeón. La jueza Estela San José investiga la existencia de una posible trama de fraude en la concesión y uso de subvenciones públicas, un asunto en el que también parece haber divorcio entre realidad y apariencia.

Las apariencias engañan, sí. Los políticos sufren con preocupante frecuencia las consecuencias de sus errores de cálculo, de ver lo que quieren ver. Así les pasó, según parece, al concejal José Rábade y al director general de la Policía Local, Darío Diéguez, con las sanciones impuestas a dos agentes del citado cuerpo: fueron anuladas por sendas sentencias. Al menos una de ellas no será recurrida por el Ayuntamiento, según anunció el alcalde en funciones. López Orozco quiere ahora que las relaciones del próximo gobierno local con los policías municipales se caractericen por «o diálogo, a negociación e que impere o traballo ao servizo do cidadán». Igual con otra organización del cuerpo, distinta dirección y voluntad de acuerdo, los agentes pueden dedicar más tiempo al cuidado del tráfico y de la seguridad. Igual así se evita que haya ancianas torturadas en su casa (ocurrió en As Gándaras) y pandillas juveniles que apalean a menores (A Milagrosa). La seguridad ciudadana, según se ve, es más aparente que real en Lugo.

Policía Local de Lugo

Los nuevos uniformes tuvieron que ser devueltos porque los escudos no son reglamentarios.