Una de las caras más lamentables de la operación Carioca es el hecho de que a los principales cabecillas de la misma lo que menos le importaba eran las mujeres a las que esclavizaron sin ningún tipo de escrúpulo. Ni tan siquiera garantizaron su atención médica cuando lo necesitaron.
Uno de los casos más escandalosos de desatención se produjo en el club Colina. Una de sus empleadas, supuestamente, se sintió indispuesta en una ocasión. Padecía fuertes dolores y no hacía falta ser especialistas en cuestiones médicas para saber que precisaba atención médica urgente. Se la reclamaron a uno de los encargados del establecimiento y éste la negó categóricamente. Dijo, según testimonios recogidos por los investigadores, que él no llevaba a nadie al hospital. Finalmente, una compañera de la mujer logró que el taxista que trabajaba para el club de alterne la trasladara a un centro asistencial.
Tarjeta prestada
La enferma no solo tuvo que superar el inconveniente de que le negaban el traslado a un centro sanitario. Otro escollo era el hecho de que no disponía tarjeta sanitaria y, por lo tanto, podía encontrarse con serios problemas a la hora de la atención. Una amiga le prestó la suya y el siguiente paso era hacerse pasar por ella. Así lo hizo la enferma.
La mujer llegó a urgencias con una situación preocupante. Allí le diagnosticaron una apendicitis y decidieron que era necesario operarla de urgencia. Así lo hicieron. La afectada, en todo momento, fue a efectos sanitarios una persona que estaba completamente sana.
Casos de cesión de tarjetas sanitarias para recibir asistencia fueron detectados varios. También apareció un médico que negó asistencia.