La crecida del Cabe también se llevó por delante el jueves por la noche uno de los embarcaderos instaldos en el tramo urbano del río. Se trata del pantalán que estaba al principio del Malecón. La fuerza del agua lo arrancó de sus amarres y lo llevó río abajo hasta la presa del matadero.
Su marcha descontrolada por el río abajo se detuvo cuando cayó por el desnivel de la presa y quedó frenado por unos árboles, exactamente en el mismo sitio al que fueron a parar hace meses unas barcas de paseo que se soltaron del embarcadero del Parque dos Condes en otra crecida.
Aparentemente, la estructura del embarcadero aguantó el golpe y se mantiene de una pieza. Pero dada la forma en que quedó encajado entre los árboles, hasta que sea retirado del río no será fácil evaluar los desperfectos que puede presentar. Los otros dos embarcaderos, el del parque y el que está entre el puente viejo y la pasarela del Malecón, aguantaron la riada sin soltarse de sus sujecciones.
Mientras tanto, el Cabe se mantuvo ayer en cotas altas pero muy inferiores a las del jueves y el viernes, cuando la crecida causó graves destrozos en el paseo fluvial e inundaciones en Ribas Altas y Piñeira.