Ecología en el multiusos de Chantada

Francisco Albo francisco.albo@lavoz.es

LEMOS

Concienciar a la ciudadanía sobre el cambio climático y sus consecuencias es principal objetivo de una exposición itinerante promovida por la Xunta que fue presentada ayer en el edificio multiusos de Chantada. La muestra está formada por una serie de paneles informativos y una sección interactiva con vídeos que se proyectan de forma continuada y una bicicleta preparada para que percibamos de una manera muy sencilla y gráfica el problema que suponen las emisiones de CO2. El visitante puede montar en la bicicleta, pedalear un poco y saber el volumen exacto de dióxido de carbono que expulsaría a la atmósfera si durante ese tiempo hubiese circulado en un vehículo a motor. Al margen de su interés medioambiental, la exposición destaca por el hecho de ser la primera que se ofrece en este edificio -aún en construcción- que sustituye a la antigua casa consistorial chantadina. Sin embargo, no es la primera actividad que acoge este centro, donde desde principios de años está funcionando la Casa da Música que reemplaza a la antigua escuela musical del Ayuntamiento. Cuando esté terminado, el multiusos albergará también las oficinas municipales y las de la Policía Local, el auditorio y los locales de los sindicatos. Aún queda bastante tiempo para que eso suceda, pero el edificio va tomando forma poco a poco.

Mientras la exposición del multiusos recibía sus primeros visitantes, en la Casa de Xuventude de Chantada se desarrolló una actividad muy diferente: un taller de Samaín en la que niños y mayores se dedicaron a ahuecar calabazas y a convertirlas en lámparas. Una vez más, como sucede desde hace unos años, este festejo se propaga por toda Galicia al acercarse la festividad de Santos. Es la respuesta gallega al avance global del Halloween angloamericano. En el sur lucense, Chantada fue precisamente uno de los primeros lugares donde se implantó esta celebración, popularizada desde la villa coruñesa de Cedeira por el maestro de escuela Rafael López Loureiro , quien investigó las tradiciones gallegas propias de estas fechas y se esforzó por hacerlas renacer. Lo que no es demasiado tradicional es el actual nombre del festejo, adaptado de la denominación céltica irlandesa Samhain a finales del siglo pasado. De una forma o de otra, su popularidad no deja de crecer.

Entretanto, en el centro sociocultural de Sober -en la biblioteca pública, para ser más exactos- se habló mucho de cocina y alimentación. Se encargaron de ello Santiago Martíne z y Miguel Ángel Caruncho , profesores de la escuela de hostelería de Rosende, quienes impartieron a los vecinos una charla divulgativa sobre el uso culinario de los productos típicos del otoño y explicaron la preparación de varias recetas. En la biblioteca soberina, por otro lado, se expone estos días cerca de un centenar de libros de cocina que fueron reunidos por los socios del club de lectura Pinto de Castinande con la ayuda de varios vecinos.

Siguiendo con asuntos de cocina, hay que indicar que en el centro social de la tercera de edad de Quiroga se aplazó una jornada de «manualidades gastronómicas» que estaba previsto celebrar ayer. Según indican los responsables, se celebrará seguramente el 12 de noviembre. Se trata de una nueva actividad para personas mayores que consiste en un pequeño concurso de cocina -en este caso, a base de tortilla de patatas- en la que los participantes podrán experimentar con los ingredientes que les parezcan oportunos. Un jurado valorará el trabajo de los concursantes, que recibirán diversos obsequios, y los platos serán degustados después por todos los usuarios del centro social acompañados de unos vasitos de vino.