Vecinos de Sarria y Portomarín han aprovechado la coyuntura económica actual para abrir sus nuevos negocios y sacar partido del Camino de Santiago
08 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Las épocas de crisis siempre han gozado de grandes literatos que plasmaron el mundo que les rodeaba reflexionando acerca de los problemas del momento. También han sido una ocasión idónea para dar marcha atrás y observar los fallos cometidos. Sin embargo, los problemas económicos nunca han hecho fácil montar un nuevo negocio. En Sarria, una familia de argentinos dejó todo lo que tenía en su tierra y en agosto montaron una nueva tienda. En Portomarín, otra familia decidió aprovechar el tirón del camino para ofrecer nuevos ingredientes. Hoy, sus negocios son un ejemplo de saber hacer en momentos de crisis.
Miguel Ángel Ferrer nació hace 51 años en Argentina. Nieto de un barcelonés, para él España no vive un mal momento económico. «Yo nací, crecí y viví 51 años en crisis, lo que hay aquí es algo pasajero», indica. Por eso, después de realizar un viaje por Europa en marzo con su equipo de rugbi decidió acercarse hasta Sarria para visitar la localidad en la que vive su hermana. Allí encontró lo que buscaba: seguridad y tranquilidad. Así, el 24 de marzo partió hacia Buenos Aires y el 24 de julio ya estaba de vuelta. «Vendí todo. Los coches, las empresas y la casa. Vine a la aventura», dice.
Sarria, además de ofrecerle la comodidad de una villa del interior de Galicia, le daba la oportunidad de empezar de cero. «Cuando vine en marzo vi un local que me gustaba y ya pensé en montar un negocio», afirma. Hoy, en ese local de la calle del peregrino se encuentra su nueva tienda, «Lúa do peregrino».
Apertura forzosa
El nombre lo mantiene de sus anteriores dueñas, pero él le ha añadido «do peregrino». Precisamente fueron los caminantes que pasan todos los días frente a su negocio de prensa y restauración los que le hicieron abrir. «En la segunda semana de agosto estábamos haciendo las últimas obras y un peregrino nos preguntó si podía usar los ordenadores que tenemos para conectarse a Internet. Como ya estaban montados le dijimos que sí», indica. Fue precisamente ese peregrino el que inauguró las instalaciones. Sin mayor demora, Ferrer y su familia decidieron abrir el local. Ahora, estas gentes que agotan etapas hasta Santiago son sus mayores clientes.
Los peregrinos también son el motivo por el que en Portomarín abrió sus puertas «Tenda Galega». En este establecimiento, el caminante puede disfrutar de una empanada que se vende en porciones o unos pollos calientes que, a diferencia de otros negocios, están listos para llevar a casa recién hechos.
La tienda abrió sus puertas en la calle Fraga Iribarne poco antes de Semana Santa. El negocio, según indica su dueña, funciona a la perfección desde que comenzó el Año Santo. Los lunes y los martes, días en los que la caja nota un mayor paso de peregrinos, las empanadas de carne y liscos se erigen como producto estrella.
Pero la astucia de los empresarios también va dirigida en otros sentidos. En la calle Calvo Sotelo de Sarria, por ejemplo, abrirá sus puertas en los próximos días una tienda de compra-venta de oro. Es la primera que se monta en la localidad, sin embargo, en otras ciudades de Galicia este negocio ya ha gozado de gran éxito. Con ella se dará la oportunidad a los sarrianos de intercambiar el oro de sus joyas por dinero. Unos euros que, según Miguel Ángel Ferrer, es necesario invertir para recuperarse y dar la cara a unos tiempos con grandes oportunidades.