Buscan al responsable de una oleada de robos en iglesias de la comarca

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE/LA VOZ.

LEMOS

03 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las fuerzas de seguridad investigan una serie de robos cometidos durante las últimas semanas en pequeñas iglesias de Monforte y A Pobra do Brollón. El o los asaltantes aprovechan momentos en los que la iglesia está cerrada, fuerzan la puerta y una vez dentro se apoderan de todo lo que se pueda llevar y que les parezca de valor. Si hay dinero en el cepillo, siempre desaparece, así que no parece tratarse de una banda dedicada a traficar con obras de arte.

El último robo se produjo la semana pasada en la iglesia de San Cosme de Liñares, una parroquia de A Pobra do Brollón limítrofe con el municipio de Monforte. En este caso, además de echar mano a la calderilla que había en el cepillo, el ladrón también se apoderó de dos piezas de considerable valor patrimonial, la cruz parroquial y un cáliz.

Asaltos similares se produjeron desde el mes de mayo en, al menos, otras nueve iglesias parroquiales. En A Pobra ocurrió en A Ferreirúa, Salcedo, Parada dos Montes y Lamaigrexa, y en Monforte en A Parte, Vilamarín, Santa Mariña do Monte, Bascós y Reigada. El primero de estos robos ocurrió en mayo en la iglesia monfortina de A Parte.

Hasta ahora no había sido presentada formalmente ninguna denuncia, pero el caso de Liñares es el que ha colmado el vaso. La Iglesia ha decidido denunciar lo ocurrido, básicamente para garantizar que podrá recuperar los objetos sustraídos si las fuerzas de seguridad llegan a hacerse con ellos.

Personas distintas

Fuentes próximas a la diócesis apuntan que quizás el autor o los autores del robo de Liñares sean distintos a los de los asaltos de las semanas precedentes. De acuerdo con sus informaciones, en la mayor parte de los casos precedentes, el ladrón se centró en objetos de muy escaso o nulo valor económico, como sagrarios, candelabros o incensarios de metal. En algunos casos, los párrocos echaron en falta también el agua bendita, lo que abonaría la sospecha de que se pudiese tratar de personas en busca de objetos consagrados para utilizarlos en algún tipo de rito.

Sin embargo, otras fuentes conocedoras del caso niegan tajantemente esta posibilidad. Según ellos, el modo de actuar del ladrón es similar en todos los casos y su objetivo también. Si en alguna iglesia se lleva algún objeto de valor sería por pura casualidad. Además, la iglesia de Liñares no es la primera de la que se llevan un objeto que puede parecer valioso. La lista completa de los elementos sustraídos en esta oleada de robos está todavía pendiente de elaborar.

En todos los casos, las iglesias afectadas carecen de medidas específicas de seguridad para evitar robos. Los asaltantes no tuvieron más que romper la cerradura de la puerta para entrar.