Los alumnos del Colexio Novo de Monforte participaron con entusiasmo en las actividades del programa Voz Natura aunque la meteorología dio sus problemas
29 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La última etapa del curso en el Colexio Novo de Monforte coincide con el tramo final de las actividades de educación ambiental del progama Voz Natura, en el que este centro público participa por segunda vez. Las condiciones meteorológicas no se han mostrado muy favorables para el desarrollo del proyecto -que consiste básicamente en la creación de un huerto escolar-, pero no hicieron decaer el interés de los alumnos.
Continuando el proyecto que iniciaron el año pasado, los alumnos y profesores del Colexio Novo plantaron diversas especies de hortalizas y de plantas aromáticas y medicinales en unos terrenos del recinto escolar que antes estaban en desuso. Además, cultivaron varias jardineras y plantaron árboles que han ayudado a dar al colegio un aspecto más verde y animado.
Aunque el mal tiempo hizo que se retrasase la floración y no permitió que el huerto luciese tanto como se esperaba, los niños han participado con gran entusiasmo en todas las actividades, según explica la directora María Núñez. «Todos querían participar de alguna manera y como tenemos un número bastante importante de alumnos, hubo que repartir las tareas de tal forma que todos pudiesen ayudar algo, aunque fuese solo un poquito», explica. «A veces han llegado a repartirse una regadera entre dos niños y cuando se pintaron las jardineras cada uno se limitó a dar uno o dos brochazos, porque no había trabajo para más», añade.
Un hámster travieso
Las plantas que se cultivaron en los terrenos del huerto y en las jardineras se criaron previamente en semilleros en las aulas, donde los chavales observaron con gran atención su proceso de crecimiento. Durante este tiempo no han faltado algunas anécdotas. «Un hámster que criaban los chavales en una de las aulas se escapó de la jaula un fin de semana y les comió las plantas que estaban cultivando en los semilleros», cuenta la directora. Otros alumnos, de un aula de 3 años, se entristecieron bastante al ver cómo se ponían pocha la hierbaluisa que les tocaba cultivar. Pese a estos y a otros contratiempos -continúa María Núñez-, «los niños se lo han pasado muy bien y han aprendido muchas cosas durante el curso».