No me manipula nadie, señor Dámaso

Ramón Rodríguez Vázquez

LEMOS

No manipulamos a nadie, señor Eiriz. No sabría decirles si fue por la edad que ya voy teniendo o por los consejos de mis compañeros en la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública que he ido aguantando estoicamente las declaraciones de su compañero y diputado autonómico del PP de Monforte. Desde aquel día en la casa de cultura en que el cuerpo me pidió formar parte de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que pretenden contener el desmantelamiento de lo único que nos queda en Monforte y su comarca, como es el hospital, he leído y oído de este señor los más variados -podemos decir para ser prudentes- intentos de descalificación. Y llega un momento, a pesar de eso tan manido de que ciertos representantes políticos están en su papel, en que uno está profundamente harto.

Yo creo que no me he caído de ningún caballo como San Pablo ni sufro una «terrible manipulación» (en palabras de este representante del PP) por parte del BNG. Por mi coherencia personal y porque más de una vez, en mi empresa, tuve ocasión de hablar con gerentes y técnicos de personal de todos los colores políticos, siempre he llegado a la misma conclusión: son parapetos enviado para que, utilizando términos taurinos, los pobrecitos ciudadanos o trabajadores nos vayamos desbravando y quedemos exhaustos para cuando nos llegue la puntilla final. Esta fue mi primera impresión cuando nos entrevistamos con el gerente del hospital comarcal de Monforte y esto es lo que pasará cuando lo vuelvan a intentar estos señores del PP como teloneros de la artista invitada, la gerente del Sergas, a esta función teatral de venir a Monforte a explicarnos las maravillas de la gestión integrada.

Cuando acudimos a la reunión con la conselleira de Sanidade, a mí y a mis compañeras de la plataforma nos dio personalmente su palabra de que nos haría llegar el borrador del decreto. Tuvimos que enterarnos de su existencia por internet, con las comunicaciones averiadas y dos días antes de las vacaciones de Semana Santa, y de que había solo diez días para alegar. Además de la carta enviada al secretario general de la consellería en nombre de la plataforma, yo también alegué a título individual (será dos de las cinco que dice le constan al señor Dámaso) por un hecho que considero un acto de auténtica piratería contra la participación democrática de los ciudadanos.

Como también he leído un poco en mi vida, he leído el tan traído borrador del decreto que va a introducir una nueva manera de organizar las prestaciones sanitarias a las que tenemos derecho. Viendo cómo van a mandar y el sustrato de los nuevos directivos de la cosa, puedo decirles, sin lugar a dudas, que el hospital de Monforte se verá debilitado aún más y nuestros derechos a una sanidad pública recortados, y que lo que este representante del PP dice, y no se cansa de repetir, en el sentido de que el centro monfortino se va a «reforzar», no es más que una salida de cara a la galería para papanatas. Papanatismo y democracia enlatada que nos diga qué es lo que debemos pensar y qué es lo que debemos creer, en mi modesta opinión, nos sobra en este país.

Decirle por último a este representante político que en las reuniones informativas con los vecinos de las parroquias a las que, por mi trabajo, pude acudir y apoyar, nunca he oído de boca de la portavoz de la plataforma que el hospital se va a cerrar. Es rotundamente falso que yo o mis compañeros vayamos asustando a la gente con eso. Lo único que no queremos es precisamente estar asustados o resignados y así se lo vamos a demostrar en la manifestación del próximo 13 de mayo a los actuales y futuros representantes políticos que pretendan gobernarnos. Ese día será, debe ser, el principio de algo nuevo.