El homenaje al ministro de Fomento da un balón de oxígeno a los socialistas lucenses frente a las críticas y????aspiraciones?????del PP
18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo, ya se sabe, tiene un ministro y una Muralla. También tiene otras cosas, pero lo que más se ve de Lugo en estos días de crisis y aviones varados son el ministro José Blanco y la Muralla. A Blanco le aplauden en Lugo por sus puentes y autovías que van camino de ser, por sus estaciones que quizá serán y porque es aquel chaval de Palas que, a base de insistir, se hizo ministro. A la Muralla, también a base de insistir, parece que la Xunta tendrá que incluirla en los planes de promoción de Galicia que denomina Xacobeo 2010. El monumento fue, una vez más, protagonista de un debate en el Parlamento de Galicia. Le pasa con frecuencia, aunque no haya en su protagonismo cameral mayor adelanto para su rehabilitación. Ocurre algo parecido con los comedores escolares, que, también lejos de adelantar, retroceden en número por decisión de la Xunta. Y así, claro, en Lugo aplauden a Blanco, ministro de puentes y autovías.
En Lugo, Blanco anuncia la modernidad de una estación intermodal, y el alcalde de la capital, José López Orozco , y sus gentes anuncian esa otra modernidad que es la administración electrónica. La estación del ministro es aún una posibilidad como lo es la administración digital de Orozco. Después de tantos años y tantos euros, en el ayuntamiento de la capital de la provincia aún es imposible, con frecuencia, disponer del dato preciso a golpe de tecla, o así parece. Desde que en 1968 el funcionario José Fouce Meilán puso en marcha el proceso de informatización del Ayuntamiento hay mucho camino hecho, hasta un director general de nuevas tecnologías hubo. Pero, a la hora de la verdad, cuando llega el momento de resolver el problema del ciudadano, con frecuencia hay alguna dificultad en las bases de datos que lo impiden; alguna disfunción en las tripas de vaya usted a saber qué sistema que obliga a diferir la gestión. La administración electrónica en Lugo son las colas frente a la ventanilla del registro.
La Xunta también aplica políticas innovadoras en la provincia. La modernidad, en versión Feijoo, consiste, según se ve, en el cierre de los comedores de tres colegios. La demora en el abono de las cantidades correspondientes al citado servicio en otros centros quizá forma parte también de alguna política de innovación, de renovación pedagógica. Tanta modernidad, no siempre es bien entendida. Le pasa al edil de Medio Ambiente de la capital, Lino González , que ya dejó claro que no acierta a explicarse cómo puede ser que en Ribeira de Piquín los chavales vayan a encontrarse, a la hora del almuerzo, en la misma situación que los escolares de hace 30 años, cuando él andaba por allí ejerciendo de médico rural. A González, como a otros muchos lucenses, la memoria les juega malas pasadas. Ya lo dejó dicho Cervantes: «Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso». Igual en el PP, hoy que celebran la comida anual con simpatizantes de la zona rural, explican cómo es esta modernidad de comedores menguantes.
En el PP de José Manuel Barreiro las esperanzas de apear al socialista José Ramón Gómez Besteiro de la Diputación tropiezan con la crisis económica y los recortes presupuestarios de la Xunta. El senador Barreiro critica en Madrid la política económica de Zapatero y, en Santiago, el presidente Feijoo decide cerrar comedores escolares en Lugo. Barreiro hace lo suyo en el Senado y los empresarios aplauden en la vieja ciudad amurallada al Gobierno de Zapatero representado en el ministro Blanco. El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán , dijo en As Bridas que el de Palas es «un magnífico ministro de Fomento». Desde el palacio de San Marcos, Besteiro, ve hoy menos nubarrones en el horizonte político. La tormenta electoral será gorda, pero, con noches como la del viernes, los socialistas tienen mejores paraguas. Y esta semana abrirán otro. La cumbre internacional contra la droga dará a Lugo una proyección internacional con la que Orozco disfruta ya desde hace meses. Al aspirante Jaime Castiñeira le queda mucho por hacer si quiere tener alguna posibilidad de hacerse con la alcaldía. El portavoz popular en el Ayuntamiento será un candidato batallador y correoso, pero su partido no acaba de encontrar la vía para entrar en el granero de votos del socialista. Quizá tenga en el ministro Blanco la respuesta. Dicho en palabras de Umbral, «el talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia». Orozco lo sabe también y persiste. Y ya avisó de que no está cansado para hacer frente a lo que venga. Lo dijo así: «Auguro momentos difíciles socialmente, pero anuncio que o Concello se vai apartar de todo debate estéril». Quiere decir que lo que cuenta es el puente de Blanco, y así.