Otra sarriana, E.D., corroboró que en las casas particulares también se está dando la situación manifestada por el empresario. Dijo que en noviembre le cargaron un recibo por un importe de unos 200 euros, correspondiente a la lectura real. En diciembre recibió otro con un cargo de alrededor de 35 euros, porque correspondía a un consumo estimado, y desde entonces no volvió a recibir ninguno más, por lo que teme que en cualquier momento le carguen una buena factura.
Ante esa situación, llamó al teléfono de atención al consumidor que que anuncia ahora la empresa, que a diferencia del de antes ya no es gratuito, pero no fue atendida. Presentó una denuncia en la oficina de Consumo de la Xunta en Lugo, pero tampoco obtuvo respuesta y, con un evidente enfado, llamó de nuevo al número de la empresa. Tras una larga espera, le confirmaron que la facturación está realizada pero no le dieron ningún dato ni la pusieron en contacto con ese departamento, anunciándole que ya la llamarían, pero no lo hicieron.
Algo parecido le ocurrió al empresario, al que en diferentes ocasiones lo tuvieron esperando al teléfono entre un cuarto de hora y media hora, por supuesto con el consiguiente gasto ya que es un número 901.