30 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Una cosa es que un bañista rapiñe una tapita de berberechos y se la coma en la playa. Hasta puede tener un pase el vecino que vive a pie del arenal y siempre ha recurrido a él para hacerse un arroz. Son malas costumbres, pero menos lesivas que las del profesional del furtivismo y las del hostelero que cobra a su cliente por un producto sin garantías sanitarias por el que no daría un duro si supiese su procedencia. Unos y otros se benefician sin reparos del trabajo de los demás. No entienden que mariscar es como cultivar la tierra. Que si a casi nadie (porque casos se han dado) se le ocurre proveerse de patatas en leira ajena, con las almejas es lo mismo, alguien las planta y ese alguien las tiene que recoger.?