Un pequeño ecosistema escolar

LEMOS

El colegio monfortino A Gándara acondiciona de cara a la próxima primavera su jardín y su huerto, de gran importancia en sus actividades de educación ambiental

27 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El colegio monfortino de A Gándara está desarrollando con gran interés los diferentes proyectos que se se ja propuesto llevar a cabo a lo largo de este curso dentro del programa de educación ambiental Voz Natura -en el que ya cuenta con una amplia experiencia- aunque las malas condiciones meteorológicas de este invierno entorpecen un tanto las actividades al aire libre.

Los alumnos y profesores del centro, por una parte, están cuidando las plantaciones de flores, plantas medicinales y aromáticas y hortalizas que se habilitaron en el recinto escolar en esta y en las ediciones precedentes del programa. La manzanilla, la tila y otras plantas utilizables en infusiones que se recogen en las podas practicadas de forma periódica se destinan al comedor escolar. También se recogen las plantas aromáticas, que se utilizarán para preparar saquitos ambientadores que los alumnos podrán llevar a sus casas.

En el colegio están esperando ahora a que mejore un poco el tiempo para preparar los terrenos donde se efectuarán nuevas plantaciones de flores y plantas de huerta al llegar la primavera. La primera cosecha de hortalizas de este curso, además de servir para abastecer la cocina del colegio, proporcionó las calabazas que los alumnos decoraron para celebrar el Samaín. El riego de las plantaciones se lleva a cabo con el agua de lluvia caída sobre el tejado del pabellón deportivo, recogida en un aljibe que construyó desinteresadamente el padre de uno de los alumnos del colegio.

Crear un estanque

Cuando las condiciones meteorológicas se muestren algo más propicias también se terminará de preparar un pequeño estanque que está previsto crear en el huerto situado en la parte trasera del edificio escolar. Para ello se empleará una vieja bañera que ya fue instalada en el lugar elegido para ello y que ha necesitado un poco de limpieza, ya que los chubascos la llenaron de tierra y de hierbas. En esta charca artificial -cuyo cuidado se ha encomendado a los alumnos de quinto de primaria- se criarán nenúfares y también algunas ranas.

Aunque el mal tiempo ha ralentizado un poco el desarrollo de este pequeño ecosistema escolar, no ha impedido que la educación ambiental se siga potenciando en el colegio. «Como las actividades al aire libre están un poco paradas, hemos incrementado las prácticas de reciclaje, que pueden llevarse a cabo a cubierto», explica Sara Fernández, la directora del centro.