En opinión del grupo ecologista Xevale, los incendios registrados en lo que va de mes en la sierra de O Faro «son unha das desfeitas máis graves dos últimos trinta anos» en las zonas de Galicia encuadradas actualmente en la Red Natura. Para ayudar a recuperar la zona quemada lo antes posible Xevale está repartiendo semillas para que todo el que lo desee las plante en O Faro. La asociación ofrece semillas de hasta treinta especies autóctonas entre las que están el roble, el castaño, el acebo o el serval. Ayer, uno de los cofundadores de la asociación ecologista, Anxo Moure inició las labores de reforestación armado tan solo con un tirachinas. Sí, como lo oyen. Acompañado de su carballo con botas y de una bolsa de bellotas, nueces y semillas de serval subió a lo alto de O Faro a lanzar las semillas a golpe de un tirachinas al que llama tirabeloteiro planta bosques . Muchos se reirán de la iniciativa, pero si los que no lo hacen toman ejemplo, el color negro que ahora tiñe la sierra chantadina pronto cambiará por los tonos verdes de los brotes de los nuevos árboles. Precisamente Anxo Moure es uno de los responsable de la recuperación de la fiesta celta del Samaín. Una celebración que, sobre todo en los colegios, celebran estos días en muchos lugares. El Samaín era en sus orígenes algo así como la gran fiesta del pueblo celta. Se celebraba coincidiendo con lo que hoy sería el último día de octubre y daba lugar a multitudinarias reuniones y a complejos rituales. Una de las hipotésis que barajan los historiadores es que significaba el «final del verano», la llegada del frío, del invierno. Aunque muchas culturas celtas aún hoy lo consideran como el año nuevo. En todo caso, desde el punto de vista simbólico, la noche de Samaín representaba el momento en el que el reino de Sidh -habitado por dioses y difuntos- se abría al mundo de los vivos, que tenían la oportunidad de reunirse con sus muertos durante unas horas. Hoy, la visión de la fiesta es bastante más lúdica. Basta con ver la versión americana del Samaín, Halloween, que cada vez -por desgracia- gana más terreno. Por estos lares, lo que no falta en ninguna celebración que se precie son las castañas. Ayer, sin ir más lejos, el la Casa da Xuventude de Chantada un grupo de chavales -muchos de ellos de Asdeme- las preparaba para asarlas hoy a partir de las seis de la tarde. La fiesta está pensada para chavales de entre 10 y 16 años y además de comer castañas, también participarán en un taller de elaboración de terroríficas calabazas. Música para los oídos. El Círculo de Lugo se vistió ayer de largo para ofrecer el primer concierto de la temporada 2009-2010 de la Sociedad Filarmónica lucense. A última hora de la tarde, la orquesta Filarmónica de Lemberg, de Ucrania, brindó a los asistentes un animado programa en el que interpretaron, entre otros, la obertura de La flauta mágica de Mozart (1756-1791), piezas del Concierto en Re Mayor para violín y orquesta de Chaikovski (1840-1893) y la Sinfonía número 2 en Re mayor de Beethoven (1770-1827). La orquesta, con dirección suiza y músicos ucranianos, cautivó al público con su repertorio. La próxima actuación será el día 25.