El estreno como orador en el pleno del primer teniente de alcalde, Pablo López, sirvió para animar un nuevo pleno con el plan general de ordenación municipal de Sarria como único punto en el orden del día.
El resto de ponentes, José Antonio García como portavoz del PP y peticionario de la moción en la que pedían que se anulara el documento, y el alcalde, Claudio Garrido, como defensor de la legalidad y bonanzas del documento, fueron incapaces de aportar nada nuevo a un debate muy manido y excesivamente viciado políticamente.
El edil del Partido Galeguista defendió la actuación del gobierno desde la adjudicación del proyecto hasta su aprobación. Defendió que había sido consensuado con todos los sectores y repitió en varias ocasiones que era legal. Descalificó en varias ocasiones a García y recibió improperios de algunos vecinos. En su descargo hay que decir que fue el único que se ció al guión del pleno y que solo habló del plan general.
El nudo gordiano del debate se centró en esta ocasión en el número de alegaciones, cuya cifra final es de 2.757. Según la oposición es una cifra que demuestra que la gran mayoría de sarrianos se oponen al documento. Según el gobierno, una vez que se tengan en cuenta estas protestas servirán para hacer un documento más consensuado. Precisamente el consenso centró el otro gran debate. Para el PP el grupo d gobierno ocultó el plan a los afectados, mientras que Garrido defendió la transparencia con la que habían actuado desde el primer momento.
Al carecer de argumentos nuevos unos y otros sacaron temas tan antiguos y manidos como el establo de A Veiga, el Hotel NH Alonso IX o la piscina climatizada, que no interesaban a ninguno de los asistentes.
La moción del PP fue rechazada después de dos horas de un debate estéril en el que nadie aportó argumentos nuevos que merecieran discutirse.