El equipo redactor del plan tiene ante sí una amplia tarea a partir del próximo viernes. Su primera ocupación consistirá en clasificar todas las alegaciones, aunque la mayoría corresponden a propiedades que quedan clasificadas fuera de ordenación dentro del plan general.
Otra tarea que tendrá que llevar de manera escrupulosa es el estudio de los informes sectoriales del documento que realizaron o acabarán en breve distintos organismos como Patrimonio, Cultura, Confederación Hidrográfica Miño Sil, Subdelegación del Gobierno, Industria y los concellos limítrofes que puedan estar afectados en sus intereses.
Gobierno local y equipo redactor tendrán que negociar con distintos organismos algunos aspectos del plan en los que haya discrepancias siempre y cuando sean salvables. En el caso de que las modificaciones sean importantes el documento tendría que ser de nuevo valorado por Urbanismo de la Xunta y posiblemente se tuviera que abrir otro período extraordinario de información y alegaciones.
En el caso de que los cambios no sean relevantes se procedería a la aprobación inicial en el pleno y, a continuación, se enviaría a la Xunta para que el conselleiro de Infraestructuras y Territorio lo aprueba de forma definitiva.
De momento lo único que está claro es que el elevado volumen de alegaciones que se han presentado originará un considerable retraso en la tramitación del plan, ya que el equipo redactor tiene la obligación de dar una respuesta de manera individual a todas las reclamaciones de los vecinos.