Un recorrido de un kilómetro y medio desde el lugar de A Pousa permite disfrutar de una serie de paisajes característicos del municipio de A Pobra do Brollón
23 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un breve recorrido por un camino tradicional permite disfrutar de una serie de paisajes característicos del municipio de A Pobra do Brollón y conocer mejor su patrimonio arqueológico. La ruta comienza en la aldea de A Pousa, en la parroquia de Saa, a tres kilómetros de la capital municipal. Antes de iniciar la caminata se puede hacer una breve parada en esta localidad para ver el viejo puente de piedra que atraviesa el río Saa en este punto y el molino de Marcos, a pocos metros del núcleo y al lado de la carretera que lleva a Lourente.
Para iniciar el recorrido hay que tomar la carretera que enlaza A Pousa con los pueblos de Forgas y A Veneira de Roques. A la derecha del vial queda la iglesia parroquial de Santa María de Saa, que a juzgar por la cruz grabada sobre el arco de la puerta principal, tuvo relación con la Orden de Malta.
A unos cien metros de la iglesia y a la entrada de una curva, hay que desviarse a la izquierda para tomar el camino de Os????????????Mendreiros. En los primeros quinientos metros del recorrido se pueden ver, en ambas riberas del arroyo de Forgas, extensas zonas de pradería. A medida que nos vamos distanciando de la aldea, los prados van dando paso al bosque y a la vegetación de monte bajo que ha ido cubriendo antiguas áreas de pasto. Según recuerdan los vecinos de la zona, hasta hace varias décadas los prados llegaban al lugar de A Ribeira, donde termina la ruta. La despoblación del medio rural y el consiguiente abandono de tierras ha ido transformando el paisaje de una manera considerable.
Regadíos
Para regar todos estos prados, se construyeron en su día varias presas en el cauce del arroyo de Forgas, aprovechando los continuos desniveles que sufre en su recorrido. Las presas embellecen el paisaje con una serie de llamativas cascadas, pero visitar estos parajes no es tarea fácil en la actualidad, debido a la proliferación de la maleza. En este punto es donde se registra precisamente la única dificultad que hay para recorrer la ruta. Para aproximarse a la orilla hay que abrirse paso directamente entre la vegetación o bien seguir las cortas y estrechas sendas que han abierto los animales. Los caminos que bajaban hasta el arroyo y permitían pasar a la otra orilla están hoy totalmente ocultos e inservibles
En otro tiempo había en esta zona dos puentes rústicos construidos con troncos de árboles que permitían acceder a los prados situados en la otra orilla, cuyos propietarios eran los vecinos de la aldea de Ferreiros. Uno de los puentes era el conocido como el de O Piña, debido al sobrenombre del dueño de los prados a los que daba paso. El otro puente estaba situado aguas arriba, en las proximidades de A Ribeira, y permitía llegar a los prados de otro vecino de Ferreiros conocido como Pincheira. De estas construcciones tradicionales no queda nada. El deterioro provocado por el desuso y una fuerte crecida del arroyo los hicieron desaparecer hace tiempo.