El carocho construido en Lanhelas para la asociación Barcas do Minho es un tanto especial. Y no solo porque su construcción la haya dirigido un señor de 104 años. Igual que el resto de sus congéneres, será posible moverlo con la fuerza del viento o con remos, pero sus tripulantes tendrán una ayuda poco habitual en este tipo de embarcaciones. Lleva incorporado un motor eléctrico que se mueve con energía solar, gracias a un sistema alimentado por una placa fotovoltaica integrada en la estructura del barco.
En principio, el carocho seguirá amarrado en Pincelo, a la vista de quien quiera acercarse hasta allí para verlo. A su lado está buena parte de las embarcaciones de las que ha ido haciendo acopio Barcas do Minho durante los últimos años.
Contra vándalos
Los responsables de este colectivo entienden que Pincelo es el lugar adecuado para amarrar sus barcas porque se trata de un lugar de fácil acceso desde la presa de Os Peares. Además, el pueblo, que está justo a la altura del nivel máximo de las aguas del embalse, tiene un buen número de casas habitadas, lo que proporciona un plus de seguridad contra posibles vándalos.