En el 2010 terminará el proyecto de investigación del Paleolítico lucense iniciado por la USC hace tres años, que cuenta con una subvención del Ministerio de Educación y Ciencia y el apoyo de los ayuntamientos donde se realizan los trabajos. Aún es pronto para saber si el plan seguirá desarrollándose después de esa fecha -como recomendó recientemente Eudald Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca, en su primera visita a Monforte-, pero los investigadores que lo llevan a cabo ya tienen mucho trabajo por delante entre este año y el próximo.
En las campañas que se desarrollarán hasta el 2010 está previsto, por una parte, seguir profundizando en los referidos yacimientos de Triacastela y Becerreá, que según todos los indicios podrían requerir décadas de investigación hasta que se les extraiga toda la información que encierran. También se pretende realizar nuevas sondeos en los yacimientos al aire libre de As Lamas y de Pedras -en el municipio de O Saviñao-, los dos únicos lugares de la comarca de Lemos donde se realizaron hasta ahora excavaciones de esta clase.
Terrenos aún sin explorar
El equipo científico también espera completar el año próximo la prospección de los yacimientos en campo abierto de la depresión de Monforte, algo que estaba previsto realizar en esta última campaña y que finalmente no pudo llevarse a cabo. Todavía falta por examinar la zona este de esta depresión -a excepción de la parroquia de A Penela- para localizar los artefactos paleolíticos que andan esparcidos por el terreno y que pueden indicar la posición de posibles yacimientos en el subsuelo.
Los investigadores esperan poder examinar también la depresión de Bóveda -la zona tradicionalmente conocida como Somoza Maior-, que presenta una estructura geológica prácticamente idéntica a la de Monforte y que por lo tanto puede conservar también numerosos rastros de los poblamientos paleolíticos. «En Bóveda ya hicimos ya algunas pequeñas prospecciones que dieron hallazgos interesantes, pero sería conveniente investigar la zona a fondo, porque seguramente daría unos resultados muy parecidos a los del área de Monforte», explica Arturo de Lombera a este respecto. «Las dos depresiones que están separadas por la sierra del Moncai están formadas en gran parte por terrazas fluviales del Pleistoceno Medio y en estos terrenos sedimentarios con gran abundancia de cantos rodados es donde suelen encontrarse las industrias paleolíticas», añade.
El proyecto iniciado en el 2006, en conjunto, está resultando especialmente satisfactorio para los investigadores. «Los resultados son muy buenos, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de un proyecto relativamente pequeño», apunta De Lombera.