Había una vez un burro

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

Cuánto cuento hay estos días en Monforte. Y no nos referimos al que se traen los políticos con esos documentos aparecidos supuestamente en la basura, sino a todos los que ayer contaron la ilustradora Marisa Irimia e Inacio Vilariño, del grupo Viravolta, en varios centros escolares. Parecía un maratón de cuentacuentos: a las diez de la mañana en el Colegio Divina Pastora, a esa misma hora en el Colexio Novo, a las doce en la guardería de Caixa Galicia, también a esa hora en el Colegio de los Escolapios y por último a las tres y media en el CEIP A Gándara. Estas sesiones de cuentacuentos entran dentro de las actividades que la concejalía de Cultura e Normalización Lingüística tiene programadas para promocionar el uso del gallego entre los chavales de educación infantil y primaria. Seguro que el plan funciona. No hay más que ver lo bien que se lo pasaban los más pequeños con las historias de Burromaquia , el espectáculo narrativo de Vilariño en el que los burros y el humor y la música por este orden son los protagonistas o con el dragón y la rana de peluche de Irimia. Nada mejor para aprender que hacerlo divirtiéndose.