Tras la inencontrable pista del garrafón

LEMOS

El hombre se sintió mal y lo atribuyó a que en algún local de hostelería le habían servido el temido garrafón. Y puso el asunto en conocimiento del Ayuntamiento; más en concreto, de la comisión especial de sugerencias y reclamaciones. Además indicaba la conveniencia de que se hiciesen averiguaciones para determinar si, realmente, se sirven bebidas que no tienen todas las bendiciones legales. Ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, también en el pazo de la plaza Maior, pero al final llega el momento de la respuesta. Ocurrió en una reciente reunión de la citada comisión.

De acuerdo con el acta de la reunión, los temores del reclamante no tenían fundamento, o, al menos, las comprobaciones llevadas a cabo no dieron con bebidas de garrafón.

El Ayuntamiento comunica al interesado que, según el informe emitido por el Servizo Municipal de Consumo, en colaboración con la Asociación Provincial de Empresarios de Hostalería y la Fundación Española de Bebidas Espirituosas se realizaron en algún momento «controis aleatorios para a detección de adulteracións nas bebidas». Este trabajo se realizó «co concurso da Policía Local» ; pero la investigación se efectuó «sen que se dera algún caso» de adulteración de bebidas.

Recomendación

Con todo, el Ayuntamiento de Lugo reconoce que, pese a su respuesta, el ciudadano reclamante tiene todo el derecho del mundo a proceder por su cuenta. Por ello, le indica que «ante calquera dúbida pode interpoñer unha denuncia ante a autoridade policial ou nas oficinas municipais da OMIC», que, como es sabido, se encuentran en la Ronda da Muralla 197, es decir, en el edificio administrativo del Ayuntamiento; el antiguo Seminario Menor, para más señas.