El pleno extraordinario en el que se trataba una moción del grupo popular de apoyo al sector lácteo concluyó con enfrentamientos personales y gritos durante la sesión
22 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los plenos de Portomarín ya son sobradamente conocidos por los enfrentamientos que se suscitan entre los concejales. En esta convocatoria extraordinaria se debatía una moción del PP de apoyo al sector lácteo y la sesión no parecía que pudiera desembocar en un agrio debate. Las previsiones fallaron y al final el pleno transcurrió por donde siempre, insultos y descalificaciones personales y varios ediles gritando a cada cual más alto para hacerse oír.
Uno de los motivos por los que es posible que se les hinchara la vena al más puro estilo María Patiño a los políticos seguro que fue el madrugón que se dieron para asistir a una sesión que la alcaldesa fijó a las 9.30 horas.
El horario fue precisamente el primer reproche que hizo el portavoz del PP, Juan Serrano, a la alcaldesa. «Estamos perplexos, a pesar de que somos xente que nos erguemos cedo, de que poña este pleno de tanto interese para a xente do agro xusto cando a maioría están muxindo e non poden asistir».
De la misma opinión era el teniente de alcalde del BNG y socio de gobierno de Silvia Rodríguez, Xesús López, quien manifestó que la hora elegida no era la mejor para celebrar una sesión en la que hubiera sido interesante que se escuchara la opinión de los vecinos.
La realidad es que en el tema del público sí tenían razón los dos primeros ponentes, ya que la única persona que asistió a la sesión, tan dormida pero menos cabreada que los ediles, fue el autor de la crónica cuando en Portomarín suele acudir público a las sesiones.
La alcaldesa fue escueta en su primera intervención, que centró en decir que el tema que iban a tratar ya estaba muy debatido y que su presentación para tratar en un pleno extraordinario por parte del PP obedecía únicamente a un interés electoralista.
Estas manifestaciones suscitaron el primer enfado de la oposición y a punto estuvieron de ocasionar que abandonara la sala el edil popular José Pérez. «Voume porque nos está insultando», dijo, aunque reconsideró su postura y no se fue.
El ambiente comenzó a caldearse cuando el portavoz del PP, Juan Serrano, manifestó que a la alcaldesa y al teniente de alcalde les denominaban en el pueblo como «el gobierno de los amantes de Teruel», sin precisar más sobre el origen de este apelativo ni su significado.
El debate ya se centró a partir de ahí en un cruce de acusaciones sobre si el culpable de la mala situación del sector lácteo y del medio rural galego era el PP por no sentar las bases en los años en los que ocupó el gobierno de la Xunta, el PSOE por no saber negociar en Bruselas y plegarse a las condiciones del resto de estados de la Comunidad Económica Europea o el BNG por no saber reconducir la situación desde Medio Rural.
En medio de este intercambio de acusaciones el edil del PP, Juan Serrano, no se recató en calificar la manera de gobernar los nacionalistas en la Xunta como «unha maneira de colocarvos algúns» a lo que el edil del BNG, Gonzalo García, le replicó de inmediato que él ya trabajaba en la administración autonómica antes de llegar el Bloque al poder.
La sesión se convirtió en ese momento en un griterío que nadie fue capaz de acallar y por ello es lógico que Xesús López volviera a decir que «outra vez esto é un circo» al mismo tiempo que acusaba a la alcaldesa de no saber dirigir el pleno.