El pasado domingo quedó demostrado el tirón que tiene O Courel como destino turístico. Coincidiendo con el puente de la constitución se celebraba en la aldea de Froxán la Pisa da Castaña. Esta fiesta, alrededor de la elaboración tradicional de castañas secas, o pilongas, como se les llama en muchos lugares, congrega cada año a cientos de personas en la aldea, pero según muchos de los asistentes, este año se llevaba la palma. Sólo había que ver la cola de decenas de personas formada para poder hacerse con unas raciones de pulpo bajo la carpa instalada al efecto cuando se acercaba la hora de comer. Muchos, a falta de sitio cubierto, optaron por comer el pulpo sentados donde podían o utilizando el muro de turno de mesa. Lo cierto, es que a cualquiera que conozca esta fiesta, no le extrañará el éxito de convocatoria. Si al entorno único en el que se encuentra Froxán, le unimos que es uno de los pueblos mejor conservados de la zona, el buen comer, los puestos de venta de productos típicos -con gran presencia de la castaña como no podía ser menos- y buen ambiente reinante, el resultado es el obtenido el pasado domingo. Ahora, a pensar en la edición del año que viene y en como dar cabida a todos los visitantes.