Un ascenso de Monforte a Lugo

Carlos Cortés carlos.cortes@lavoz.es

LEMOS

A lo mejor no tarda mucho en volver, pero por si acaso sus compañeros le prepararon a Juan José López Castro una despedida por todo lo alto. Fue el jefe del destacamento de tráfico de la Guardia Civil en Monforte durante los últimos años, y ahora le han dado un nuevo destino en Lugo. El traslado es obligado porque Castro acaba de ascender a oficial. Ha pasado de sargento a alférez y en Monforte no hay, todavía, plaza para él. La fiesta de despedida fue el viernes por la noche en el mesón Villaverde, en la parroquia monfortina de Piñeira. Además de sus compañeros, asistieron los alcaldes Raquel Arias (Sober), José Manuel Arias (Bóveda) y Ángel Camino (O Incio) y el parlamentario José Tomé, y también otro que cambia de destino, el capitán José Iglesias Álvarez , que llevaba mucho tiempo como responsable de tráfico en Lugo y en cuestión de días tomará posesión de su nuevo puesto en León.

Ayer tuvieron un día movido en los colegios de Monforte. Tenían dos citas distintas fuera de las aulas. La primera, en el Parque dos Condes, con los actos del día contra la violencia machista. Y la segunda en el edificio multiusos, porque ayer tocaba una nueva representación del ciclo de teatro en gallego que organiza la Secretaría Xeral de Política Linguïstica. Actuaba la compañía Matapiollos con la obra Flis-fli-ris-flas . Entre el público, alumnos de primero y segundo de Primaria de los tres centros concertados y los dos públicos de Monforte.

Seguridad laboral y juegos de rol. Parece una ecuación difícil, pero la campaña de la Consellería de Traballo contra los accidentes laborales está planteada para que llame la atención, sobre todo a los jóvenes. Ayer se disputó en Santiago la final del campeonato de rol organizado dentro de esta campaña. No participaron alumnos de esta zona, pero sí de Lugo y de Viveiro. Protesta con sangre. Que no sangrienta. La hicieron ayer en Lugo un grupo de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, que aprovecharon que a la unidad móvil del centro de transfusión de Galicia le tocaba pasar por allí (para orecisamente delante de la Comisaría) para donar sangre todos juntos, para llamar la atención sobre sus reivindicaciones laborales. Ya saben, reclaman que les paguen lo mismo que cobran los agentes de la Ertzaintza y los Mossos d'Esquadra. El secretario en Galicia de la Unión Federal de Policía, Miguel González , justificaba así la protesta: «Ya que nos quitan la sangre en nuestro trabajo, la poca que nos queda se la donamos a los ciudadanos». Esta donación reivindicativa la convocaban, además de la UFP, el Sindicato Unificado de Policía, la Confederación Española de Policía y el Sindicato Profesional de Policía. Al final, cincuenta agentes donaron.