En estos días que se lleva tanto eso de vaciar calabazas para decorarlas con motivo del Halloween, Samaín o como quieran llamarle, no me dirán que no resulta muy llamativa la imagen del calabacín de la derecha de la altura de un niño. Bastante más pesado, eso sí. Nada menos que 47 kilos. Es propiedad de Celia Fernández Silva , una chantadina, vecina del barrio de A Ponte y el que sale al lado es su nieto. Pero Celia no se atribuye el merito de haber cultivado este prodigio de la naturaleza. Reconoce que es un regalo de una gran amiga que tiene en Carballedo.
Ya no hay marcha atrás. Estos días y a lo largo de varias semanas asistiremos a un goteo incesante de magostos en parroquias, colegios y asociaciones de todo tipo. El primero del que nosotros tenemos constancia es que organizó ayer el Colexio Novo de Monforte. Otros centros de la localidad, como A Gándara, optaron por celebrar el Samaín con una sesión de cuentacuentos. En Quiroga, el ayuntamiento preparó para los más pequeños del municipio una fiesta de Halloween a la que para asistir había que ir disfrazado. Como si este fuese un problema para los niños.