Navegación marítima por el Miño

LEMOS

Un artista y un empresario de A Coruña recorren la Ribeira Sacra con una dorna típica de las Rías Baixas, dentro de una expedición que acabará en Escandinavia

11 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las aguas del Miño, entre los municipios de Chantada y O Saviñao, fueron ayer escenario de una navegación poco común. Una dorna, embarcación tradicional de las Rías Baixas, surcó ayer el cauce desde la zona de la desembocadura del Asma hasta la isla de Maiorga, con una parada en la playa de A Cova. La tripulación estaba formada por el escultor Moncho Amigo y el empresario Antón Coira, que llevan a cabo un singular proyecto iniciado este verano en la ría de Arousa.

Amigo y Coira pretenden recorrer con su dorna los principales ríos y embalses de Galicia. La navegación de ayer fue la primera que han realizado por tierras del interior, ya que hasta ahora sólo habían remontado cursos fluviales partiendo de las desembocaduras de diversas rías. En breve plazo tienen previsto navegar por el Cañón del Sil y después pasarán a explorar los ríos ourensanos. Pero no piensan detenerse ahí. «Lo que pretendemos más adelante es navegar por los ríos de Francia y después ir visitando otros países de esta misma manera hasta llegar a Escandinavia, que es el lugar de procedencia de las dornas», dice Moncho Amigo. «Por eso le llamamos Orixes tanto a la barca como a la expedición», añade. Una vez concluido este singular periplo, que puede durar varios años, los navegantes tienen pensado legar su dorna a un museo de algún país escandinavo.

Documentación

Lo que no han decidido aún es lo que harán con todo la documentación recopilada en sus viajes, en los que están anotando todo lo que pasa ante su vista: paisajes, puentes, aldeas, encuentros con vecinos... Eso fue también lo que hicieron en su trayecto de ayer por el Miño, en el que no pudieron servirse mucho de la vistosa vela de su embarcación, ya que prácticamente no sopló el viento. Pero para estos casos disponen de unos remos y un motor. La navegación, según cuenta el escultor, les ha dejado un buen recuerdo. «El paisaje de esta zona es impresionante y tuvimos un tiempo magnífico, así que no se podía pedir más», comenta.