Grietas en el pacto de Portomarín

LEMOS

El teniente de alcalde del BNG y un edil del PSOE protagonizan un acalorado debate con mutuas acusaciones por el acondicionamiento del campo de fútbol

08 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El acondicionamiento del campo de fútbol Chao da Poza, de Portomarín, ocasionó un intenso debate entre el teniente de alcalde del BNG, Xesús López, y el edil del PSOE, José Manuel Rodríguez.

El PP presentó una moción en la que denunciaba el mal estado de las instalaciones y en la que pedía al Concello que pusiera los medios para adecentar tanto el propio campo como las inmediaciones. Xesús López manifestó que no tenía constancia de esta petición del club como responsable de Deportes y que sí lo sabía la alcaldesa. Añadió que se había cortado el césped en dos ocasiones y que una persona cuidaba el campo. También dejó claro que la prioridad de su departamento era cuidar los jardines antes de hacerlo con un club que estaba «a la cola de la cola» del fútbol provincial. También dijo que precisaba alquilar una máquina para limpiar el entorno y que no sabía si tendría presupuesto y advirtió que al fútbol se le estaba ayudando con una gran alegría presupuestaria sin lograr ningún resultado, mientras que había otros deportes a los que no se les prestaba atención.

La alcaldesa aclaró que le había trasladado esta necesidad a Xesús López en varias ocasiones por ser de su competencia y que este no la había considerado prioritaria.

Después de un largo y caldeado debate, el edil del PSOE y directivo del Portomarín, José Manuel Rodríguez votó a favor de la moción del Partido Popular.

Esta fricción no fue la única que se produjo en el pleno entre los integrantes del equipo de gobierno.

En el cuarto punto del orden del día ambos grupos también votaron en desacuerdo. El punto era someter a votación las cuentas generales del 2007. El PSOE votó a favor, el PP en contra y el BNG se abstuvo. El motivo que esgrimieron los nacionalistas fue que cuando se debatieron en la comisión de cuentas estaba en la corporación el edil Xermán Souto, que dejó su plaza a Gonzalo Díaz. Como este no conocía los datos de esas cuentas, consideraron que lo correcto era abstenerse para no hacerse responsables de adoptar una decisión sobre algo sobre lo que no tenían conocimiento.