La última jornada del curso celebrado en Monforte sobre el maltrato sexista estuvo centrada en las leyes de protección
03 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La casa de la cultura de Monforte acogió durante los últimos tres días el curso sobre violencia machista organizado por la Universidad de Santiago. El maltrato a la pareja es desde hace tiempo una lacra de extrema peligrosidad dentro las sociedades de hoy en día y así trataron de transmitírselo los ponentes del seminario a los asistentes.
Si en la primera jornada del curso Violencia de xénero, aproximación aos aspectos psicosociais, legais e forenses dende a perspectiva integral una de las ponentes hizo especial hincapié en las agresiones a la pareja como máximo exponente de este tipo de violencia, ayer la jueza madrileña Manuela Carmena Castrillo señaló que el concepto romántico que todavía conservamos de las relaciones es uno de los desencadenantes de los maltratos sexistas. «Lo de la media naranja no existe, cada uno somos la naranja entera», apuntó la magistrada.
Un comentario acertado en el sentido de que la mayor parte de las acciones que desembocan en violencia machista ocurren por los desencuentros surgidos por la rotura de las relaciones. La media naranja no existe, pero tampoco el drama del fin del romanticismo que aún sirve de alimento a las parejas.
Otro de los aspectos interesantes presentados por la jueza fue el presentar a ciertos programas (y puso sus nombres sobre la mesa) como transmisores de una normalización de la violencia psicológica en el hogar. Para Carmena Castrillo las desatenciones o los insultos jocosos están al orden del día sin que nadie los critique.
Pero la jornada de ayer, la última del curso, también sirvió para dar a conocer como se aplican las leyes a la hora de proteger a los agredidos y castigar a sus agresores. La existencia de protocolos de atención y denuncia por parte de los médicos, de la obligación por ley que tenemos los propios ciudadanos a la hora de denunciar hechos de este tipo, ya que quien conozca hechos delictivos y nos los ponga en conocimiento de las fuerzas del orden podrá ser acusado de encubrimiento. Este es un paso más en defensa de los maltratados, porque aún queda mucho por hacer y debemos hacerlo.