Los grafiteros se ensañan con Sarria

LEMOS

Un grupo de jóvenes llena de pintadas los lugares más emblemáticos del casco urbano. El espray que usan es muy difícil de borrar para los operarios municipales

07 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los lugares habituales en los que se concentran los jóvenes sarrianos para celebrar el típico botellón de los fines de semana: O Chanto, Praza da Vila y el campo de la feria están completamente plagados de pintadas y dibujos realizados por grafiteros.

Esta actividad ha aumentado considerablemente en los últimos meses y su proliferación preocupa a las autoridades.

El mayor número de grafitis son realizados por una pandilla de jóvenes. La mayor parte ya están identificados por Guardia Civil y Policía Local, pero están esperando la oportunidad de sorprenderlos a todos en pleno acto vandálico para poder detenerlos.

Lo habitual es que este tipo de actuaciones se juzguen aplicando la ordenanza municipal, lo que supondría una multa, que puede ser elevada, para los autores. En este caso ante e descaro con el que actúan los grafiteros sarrianos y la gran cantidad de pintadas que llevan a cabo, las autoridades intentarán imputarles por daños sobre bienes inmuebles, lo que les permitiría llevarles ante el juez, además de la correspondiente sanción económica.

Proliferación

La aparición más numerosa de pintadas suele producirse durante los fines de semana cuando hay una mayor concentración de jóvenes en los lugares de movida, pero cada vez es mas habitual que actúen durante la semana.

Los principales afectados por estas actuaciones son los trabajadores de la brigada municipal de obras, obligados a limpiar lo que ensucian estos jóvenes y a pintar de nuevo los lugares en los que hacen sus dibujos.

Uno de los problemas con los que se encuentran es que cada vez es más complicado borrar las pintadas con espray. Aseguran que en algunos casos es poco menos que imposible tapar con pintura, sobre todo cuando la pared es blanca y el espray penetra en el cemento, las creaciones de estos artistas .

El descaro de los jóvenes que emborronan las paredes supera en alguna ocasión todas las previsiones. El mejor ejemplo se produjo hace unos días cuando un operario tapó con pintura un texto escrito en una pared, trabajo que realizó a conciencia y que le ocupó varias horas. En el tiempo en el que esta persona tardó en almorzar, poco más de una hora, al grafitero ya le había sobrado tiempo para escribir una nueva leyenda encima de la pintura todavía húmeda.

Las pintadas no representan, excepto en contadas ocasiones, ningún dibujo. La gran mayoría son textos de gran tamaño sin ningún tipo de motivación artística.

Lo que más preocupa a las autoridades es la aparición en las últimas semanas de varios mensajes de contenido xenófobo. Entre ellos el más directo es el escrito en la fachada principal de la capilla del ciprés: Inmigrantes fuera, aderezado con una representación de la esvástica nazi.

El Concello pone en marcha cada cierto tiempo campañas de limpieza, pero sus esfuerzos han resultado casi inútiles hasta el momento ante la gran actividad creadora de los autores de los grafitis.