El frío traslada el botellón a cubierto

LEMOS

En invierno, la juventud lucense prefiere organizar las calimochadas en los pisos de estudiantes, que proliferan en zonas como Acea de Olga y Augas Férreas

04 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Beber en la calle estará prohibido de forma general en la futura ley gallega antibotellón. Sin embargo, tras las macrocalimochadas del San Froilán, en Lugo el fenómeno juvenil permanece «oculto» durante unos meses en los pisos de estudiantes, situados sobre todo en zonas próximas al campus, como Augas Férreas, Magoi o Acea de Olga, donde reside un buen número de universitarios. «No inverno ao parque Rosalía segue indo algunha xente, pero a maioría só teñen 13 e 14 anos. Non lles queda outro remedio porque non teñen piso», señaló ayer en la cafetería de la Politécnica Eva, estudiante de Empresariales, que añadió: «Desde o sábado de San Froilán nosoutros facémolo no piso. Non fai frío, estase máis cómodo...». «Y no tienes que cargar con la bebida ni recogerla después cuando sobra», puntualizó a su lado Adrián, estudiante en la Politécnica.

Junto a ellos, otros cinco alumnos de segundo curso en la Escuela Superior, Silvia, Paula, Taís, Noelia y Lois, explicaron cómo se organizan los jóvenes botelloneros durante el invierno. Para empezar, hay un día fetiche: el jueves. «Ese día vemos o que vai beber cada un. Varios queren unha cousa, outros outra, así que nos xuntamos entre nós e despois compramos», relató con desparpajo Silvia.

El alcohol siempre abunda, aunque es el bolsillo estudiantil el que marca la calidad de la bebida. «Sobre todo bebemos Bacardi limón, vodka, ron e whisky Peach, que custa 3,99 euros», subrayó una joven. Y aclaró: «Para beber un whisky mellor ten que ser moita festa». De la celebración «e do tamaño do piso» depende el número de chavales que se juntan en cada ocasión para beber: «Ás veces dez ou quince, iso varía», dijo Paula.

En cuanto a las protestas vecinales, ayer encontramos dos visiones diferenciadas. La de los chavales que residen en edificios casi «colonizados» por estudiantes: «Os veciños de arriba tamén son estudantes. Nos últimos exames, cando nós estabamos estudando, fixeron unha festa e pensamos: ''Son uns soles de veciños porque é certo que o botellón fai moito ruido e coas que debemos organizar nós os xoves... nunca nos protestan''».

Y la de los que viven en inmuebles donde hay familias. «Alguna vez vinieron a llamarnos la atención y tenían toda la razón -reflexionó Adrián- porque teníamos la música a todo gas». «Nosoutros un día estabamos saltando canto podíamos», afirmó una compañera. Con este panorama, podría ser que los propietarios de los pisos que se alquilan en Lugo pusiesen algún impedimento relacionado con el uso de la vivienda, pero los chavales afirmaron: «Impórtalles máis que lles rompas a porta da neveira ou que lles raies os sofás a que fagas botellón no piso».

«A ninguén lle veu a policía»

Según resaltaron, la Policía Local «pasa bastante do asunto». «En Lugo nunca oín de ninguén a quen lle viñera a policía ao piso porque estaba molestando aos veciños no botellón», afirmó Taís. Una situación que los estudiantes ven distinta en otras ciudades de Galicia. «Miña prima estudia en Santiago e a policía vailles case todos os xoves ao piso. Alí é algo habitual», comentó Eva.

Y concluyeron: «Como moito entre a unha e media e as dúas da mañá marchamos para fóra, así acaba o botellón».