Incluso para los que llevaban muchos años en la profesión periodística, cuando murió Franco la adaptación al sistema de libertades fue muy rápida y sin contrariedades por motivos obvios, según señala Rafael Vilaseca. «Fue una especie de destape general no sólo en el cine, sino en todo lo demás».
-¿Había buena relación entre los periodistas?
-En Lugo éramos muy pocos y cada uno estaba en su mundo, de modo que apenas nos veíamos.
-¿Recuerda la primera rueda de prensa a la que asistió?
-La primera o una de las primeras fue ya en la transición, que antes no se celebraban. La dio Adolfo Suárez cuando vino a Lugo con motivo de la primera campaña electoral, en el Hotel Miño.
-¿Qué políticos recuerda por su actitud cerrada o por la más abierta con la prensa?
-Los más cerrados fueron todos los gobernadores civiles de la época. Pero con quien tuve muy buena relación fue posteriormente con Eduardo del Río, que fue gobernador durante siete años. Y para mí el mejor alcalde de Lugo fue Fernando Pedrosa Roldán, a quien entre otras muchas cosas se le debe la segunda ronda. ¿Qué sería hoy de Lugo sin la segunda ronda? Aún sigue sin acabar, y no por culpa suya, claro, y además fue troceada y mutilada haciendo en su mediana un bloque de viviendas en ese pedazo que se llama As Mercedes.