Divorcio

La Voz

LEMOS

Eera previsible. Las secuelas del divorcio político que consumaron en Monforte BNG y PSOE han convertido el proyecto del puerto seco en arma arrojadiza. Lo triste es que, en sintonía con lo que pasó con el gobierno de Fraga, ninguna consellería del bipartido ha hecho los deberes en los plazos previstos. La pelota, ahora, está en el tejado de la comisión de seguimiento.