«O problema do botellón ten unha parte que afecta á saúde pública, pero tamén ten outras connotacións de orde público, educacionais e culturais», afirmó la conselleira de Sanidade ayer en Monterroso, tras lo cual anunció un proceso de colaboración entre todas las administraciones y sectores sociales para abordar un problema que considera complejo. Reiteró la voluntad generalizada de darle solución a medio y largo plazo.
María José Rubio incidió en las secuelas que pueden dejar en los adolescentes el alcohol y las drogas, con lesiones neuronales que pueden ser irreparables.
Las fórmulas de prohibición absoluta no funcionan y es necesario escuchar a los padres, a los educadores, a los alcaldes y a otras partes implicadas, trabajo que coordinará la consellería, según manifestó Rubio. En lo que afecta a la Xunta, regularán no sólo el consumo de alcohol, sino que abarcarán el problema de las drogas en general. En otras áreas también será necesario el consenso.
El alcalde de Lugo, José López Orozco, afirmó ayer tener la «intuición» de que la sociedad está tomando conciencia del problema y recordó la necesidad de aunar esfuerzos.