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La Diputación aprueba un plan de accesibilidad en O Incio y Pobra do Brollón, una materia pendiente en esta sociedad

21 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La concienciación social en materia de barreras arquitectónicas ha aumentado considerablemente en los últimos años, pero las actuaciones prácticas a nivel de urbanismo son lentas y todavía insuficientes. La Diputación tenía previsto aprobar esta mañana en junta de gobierno un plan de accesibilidad en O Incio y A Pobra do Brollón.

La diputada María Xosé Vega, explica que esta iniciativa parte de un acuerdo que mantiene desde hace años la Diputación con el Imserso y la Fundación de la Once. Cada año se seleccionan una serie de Ayuntamientos y la Diputación realiza un estudio de necesidades, es decir, observa qué tipo de ayudas generales en materia de barreras arquitectónicas se deberían realizar en esa ciudad. A partir de ahí se elabora un plan, en el que se especifican las actuaciones necesarias para suplir estas carencias y se presupuestan las obras. Esto es lo que esta mañana contaban aprobar para O Incio y A Pobra do Brollón.

Una vez aprobado el documento, se les remitirá a los respectivos Ayuntamientos. Cada uno estudiará la manera de llevar a cabo ciertas actuaciones y de buscar la financiación para ello. Vega explica que la mayoría de los Ayuntamientos optan por firmar convenios para ir realizando las obras más necesarias poco a poco, por ejemplo, de año en año.

En el caso de Pobra do Brollón, según este plan, harían falta 1.650.000 euros para eliminar las barreras arquitectónicas en edificios públicos, 15.115 para transporte, 32.000 para comunicación y la red viaria está sin presupuestar. En cuanto a O Incio, se necesitarían 627.000 euros para edificios públicos, 16.012 para transporte, 29.950 para comunicación y para la red viaria no hay presupuesto.

Vega insiste en que estas cifras no son una excepción, y que la mayoría de Ayuntamientos están en la misma situación. «A maioría de obras e edificios públicos están feitos dende hai tempo, e daquela ninguén pensaba nas barreiras arquitectónicas. Agora xa hai unha normativa», explica Vega.

Por su parte, Dámaso Cachaldora, de la asociación de atención a disminuidos, Auxilia de Monforte, explica que aún queda mucho por hacer y que los núcleos de la zona sur no están lo suficientemente preparados para el acceso de todos los vecinos. Asegura que la mayoría de edificios públicos no son accesibles para gente que tiene problemas para andar y que pocos lugares cuentan con baños adaptados a los disminuidos.

En cuanto al transporte, comenta que el tren lo hay que solicitar con antelación y que sólo los vagones del Talgo están a a la altura del andén. También explica que no hay ninguna empresa de la zona con autobuses aptos para minusválidos, «só Auxilia e Agora temos furgonetas adaptadas e temos que contratar autobuses de fóra», añade.