Dar luces en un adelantamiento al vehículo que va delante y, después de hacer la maniobra obligar a su conductor a frenar bruscamente en señal de protesta por no realizar el adelantamiento con más rapidez o por no haber vuelto al carril de la derecha puede implicar una pena de cárcel. Un joven conductor fue juzgado ayer por un presunto delito de conducción temeraria por unos hechos similares y se enfrenta a una petición de un año y seis meses de cárcel que es lo que le pide el fiscal. Su abogado dice que esta petición es poco menos que una barbaridad porque entiende que si ocurrió un incidente de tales características, no constituye más que una infracción administrativa.
El imputado es E.R.S.P. Según el fiscal, sobre las once de la mañana del 21 de octubre del año pasado, cuando conducía un Alfa Romeo, propiedad de su padre, por la A-6, a la altura del kilómetro 510 se encontró con un Seat Córdoba, conducido por una mujer y ocupado por dos chiquillos de corta edad. Este vehículo completaba la maniobra de adelantamiento a un camión articulado y, en ese momento, se le acercó el conducido por el acusado que empezó a darle luces.
La conductora acabó la maniobra y se situó en el carril derecho, pero el acusado, según el fiscal, situó su vehículo delante del de la mujer y empezó a frenar varias veces, «con el consiguiente peligro para la conductora del Seat y los dos menores que iban en el interior, así como para el conductor del camión adelantado». Finalmente, la afectada tuvo que parar en el arcén, teniendo también que frenar el camionero para evitar el choque.
La fiscal del caso no sólo pidió el año y seis meses de cárcel para el acusado sino que también solicitó que le fuese retirado el permiso de conducir durante tres años.
Una versión distinta
El imputado dijo que iba adelantando al camión y al Córdoba cuando éste invadió el carril izquierdo. «Tuve que frenar y el coche se me fue dando bandazos porque estaba el pavimento mojado. Me puse muy nervioso y paré en el arcén dos kilómetros más adelante», dijo el denunciado. Reconoció que estuvo hablando con la otros dos conductores y que la denunciante lo había insultado, además de recriminarle que casi los hubiese matado.
«Apareció detrás mía dándome luces cuando efectuaba el adelantamiento. Me puse en la parte derecha lo más rápido posible, pero luego empezó a frenar delante mía. Intenté cambiar de carril y él también hizo lo propio hasta que volví a la derecha y paré. Estuvo a un tris de aplastarme a mí y a los niños el camión».
El fiscal dijo que la versión de la víctima ofrecía plena credibilidad. El abogado del acusado recordó que ni siquiera había anotado la matrícula del camión, «pero tuvo la templanza de llamar a Tráfico». El letrado explicó que éste podría «ser un lance de la circulación como los que ocurren casi a diario y puede tratarse de una infracción penal pero no como para solicitar un año y seis meses de cárcel para el imputado que no cometió ningún delito».